
Yo entré al café Rosmary para resguardarme de la lluvia, iba camino de mi casa. Primero solo le pregunté que qué le pasaba, porque estaba sinceramente preocupado, no fuera que pudiera ayudar en algo; Luego solo traté de levantarle el ánimo al ver que no era nada grave, pero no pude evitar que mis intenciones personales se colaran en mis intentos por animarla. No me di cuenta como la lluvia amainaba a medida que su rostro resplandecía con esa hermosa sonrisa, de eso me di cuenta bastante más tarde.
Cuando la lluvia paró le di mi teléfono y partí. Esa misma noche nos vimos. Solo recuerdo su risa. Amaba hacerla reír. A nadie le llamó la atención que hubiera un veranillo tras la lluvia torrencial de la tarde. La gente nunca se queja cuando no llueve, hasta que es muy tarde, obvio.

La lluvia paró en seco.
Fue iniciativa de ella contármelo todo. Yo le dije que no podía ser, que era una superstición. Ella se puso a llorar. Comenzó a llover. Le creí. Dejó de llorar. Paró la lluvia. Había decidido estudiar meteorología para ver si podía entender como quitarse esa maldición. Le costó mucho hacer los papeles falsos. No dormía, no comía, no precisaba casa, ni trabajo, pero precisó un número de documento para poder estudiar. No sabía cuan vieja era, entre más viejos los recuerdos más borrosos eran. Se mudó a mi casa esa misma noche. No llovió durante tres semanas.
Hay ciertas cosas que tomar en consideración para tener una relación romántica con la lluvia, como por ejemplo, que si no peleábamos durante mucho tiempo había una sequía. O sea que nuestra felicidad ponía en peligro a todos los que nos rodeaban. Por eso fue nuestra siguiente pelea justamente. Ella decía que no merecía ser feliz si por eso tenía que sufrir tanta gente, yo le dije que todo el mundo merecía ser feliz, que solo había que encontrar una manera de resolverlo. Pasaron dos semanas donde fuimos medianamente felices, pero cada vez menos. Lluvias de veinte minutos tras un mes de sequía no eran suficientes. Lluvias de tres días eran peor.
Nos terminamos separando, y llovió mansamente durante dos semanas y media. Dos semanas que yo pasé buscando una solución. Casi pierdo mi trabajo, pero valió la pena.
Aparentemente su poder era absoluto. Regen aparecía en los radares y en las imágenes de satélite como una anormalidad. Pero tenía un radio limitado. Era tan simple como moverse constantemente para que la lluvia natural se asentara cuando ella no estaba.
Ahora ella es azafata, y yo la espero en un aeropuerto distinto cada vez. Hace mucho que no veo llover.
Boh, díganle a la Regen que llore todo lo que quiera pero que no se meta más en mi casa que estoy podrida de las goteras cada vez que llueve! Tá, pero all lame jokes aside, me gustó :)
ResponderEliminarBoh, díganle a la Regen que llore todo lo que quiera pero que no se meta más en mi casa que estoy podrida de las goteras cada vez que llueve! Tá, pero all lame jokes aside, me gustó :)
ResponderEliminarVielen dankeschön Fräulein :) A mi el final me parece medio choto, pero si gustó, gustó n.n
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