Explico mis alucinaciones diarias en un lenguaje que un humano (espero) sepa comprender
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lunes, 25 de junio de 2012
Resumen
Una cosa es aprender a disfrutarlo y otra muy distinta es aprender a convivir con ello. Hay un vacío. Vuelvo a estar encerrado en mi ataúd de carne y hueso. Algo lucha por salir, pero solo se estanca llevándose todo al fondo del lago. La misma banda sonora. Es más fácil decirlo que hacerlo. Lo que fácil viene fácil se va. Asco. Nostalgia. ¿Por qué? ¿Qué necesidad tengo? No one can see you try. I wish for nothing. Ya no más teorías, no más análisis, no más lecturas. Solo yo y un puente. Arañar. Uno no se queda a ver las letritas blancas subiendo por el fondo negro. Uno no lee su propio epitafio. Sobrecarga. Malentendidos. Soberbia. Inseguridad que se asienta. Abajo la lluvia. Harto estoy del gato arisco que es mi futuro. Incapaz. Decepción. Si no caminas nunca caerás, pero nunca irás a ningún lado. Lo momentos de tristeza son los mejores recuerdos que tengo de los últimos cinco años. Excepto una isla. Uno momento efímero. Hace mal aferrarse al pasado. No es bueno tratar de repetir, como Onetti y su vestido blanco. Hasta el recuerdo pierde su poder. Sueño.
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martes, 8 de mayo de 2012
La red
Es como una telaraña. Todo está entrecruzado. Pero el problema no es que todo esté entrecruzado, sino que cada paso es el posible último, porque podes quedar atrapado en la viscosidad que te atrapa y te vuelve parte de la telaraña. Entonces, como cada parte es una pequeña trampa, y todo está unido por esos hilos invisibles, resulta que todo es una enorme trampa muy compleja que termina siéndolo todo. Entonces solo quedan la telaraña y vos. ¿Qué opciones te quedan? Morir atrapado o morir en el intento. Perdido por perdido, me vuelvo parte de la telaraña, y tiendo mi propia trampa. Pero yo no voy a ser una viscosidad estática en un punto, ni un hilo uniendo dos puntos, yo voy a ser la araña que repta por toda la estructura. Yo voy a ser la última trampa, voy a ser quién se come a los indefensos que no pudieron ser parte, voy a ser quien teje los hilos y quien los desteje, voy a ser el único que le de un uso, porque los demás no pueden ver el bosque por culpa de los árboles.
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viernes, 2 de marzo de 2012
Canto del sauce
Si no eres talentoso, se entonces un virtuoso. Juro que voy a rellenar ese molde con todas las letras de todos los libros, con todas las notas de todas las partituras, con todas las escenas de todas las películas, con todos los ingredientes de todos los platos, con todos los sueños de todos los corazones, con todos los segundos de todos los relojes, con todas las ideas de todas las mentes, conmigo mismo solamente. Voy a crear una roca tan grande que no pueda moverla ni yo mismo, solo para probar que no puedo existir, y me voy a ocultar tras esa piedra por tres días y tres noches antes de alcanzar mi apoteosis. No soy un oximorron, soy la disyuntiva de la realidad, la dicotomía de la razón, la yuxtaposición de moral y objetividad que se escapa a todos los cánones. Tal vez si fuera dios no sentiría la culpa, tal vez si no sintiera la culpa sería dios, tal vez dios sienta culpa, se refugie en un cuerpo humano, se olvide quien es y alguien le dedique una canción.
Necesito soldados de terracota y un cielo estrellado bajo techo, necesito cuatro mil cuatrocientas, y una sola que me haga resolver sus tres acertijos, necesito sentirme necesitado, necesito no necesitar de nada ni de nadie. Tengo que construir con mis propias manos un imperio tan grande y tan majestuoso que nadie me crea. Tengo que subir de un solo salto a la luna, solo para probar que la gravedad no existe, y volver con una flor de topacio de recuerdo y regalársela a una estatua. Entre un martillo y un bisturí voy a escribir mi novela, entre golpes y porrazos voy a forjar mi espada. Ya no hay sal que arruine la tierra, ya no hay abono que le de gusto a mierda a la vida. Aquí me despido, aquí rompe el llanto de los lirios y los narcisos los consuelan.
Necesito soldados de terracota y un cielo estrellado bajo techo, necesito cuatro mil cuatrocientas, y una sola que me haga resolver sus tres acertijos, necesito sentirme necesitado, necesito no necesitar de nada ni de nadie. Tengo que construir con mis propias manos un imperio tan grande y tan majestuoso que nadie me crea. Tengo que subir de un solo salto a la luna, solo para probar que la gravedad no existe, y volver con una flor de topacio de recuerdo y regalársela a una estatua. Entre un martillo y un bisturí voy a escribir mi novela, entre golpes y porrazos voy a forjar mi espada. Ya no hay sal que arruine la tierra, ya no hay abono que le de gusto a mierda a la vida. Aquí me despido, aquí rompe el llanto de los lirios y los narcisos los consuelan.
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lunes, 7 de noviembre de 2011
Desengaño
Me ha inspirado una mnemosina, pero no con amor, sino con afecto. Pero yo estoy enamorado del amor. No pedí nada, y ese fue mi peor error. ¿Dar por sentado? ¿Temer a represalias ocultas? ¿Devaluación de mi afecto? Otra marca en la pared, y mi estadía en esta celda de confinamiento no me está dando los frutos que esperaba. Puede que algún día me retracte de mis palabras, puede que algún día resulte todo para mejor, pero por ahora no es algún día, sino hoy. Y hoy, el molde con forma de corazón, cortó otra galleta con forma de rechazo.Sos yo. Sos yo hasta en mis falencias. Sos yo, cuando yo trato de no ser yo. ¿Cómo me vas a querer, si yo mismo no me quiero? Tengo primero que reconciliarme conmigo mismo; pero la prueba de mis intentos está en acercarme a vos. Vos sos yo. La única manera de saber era probar, y resulta que no se. Ahora probé, y aún no se. ¿Qué opción me queda? ¿Volver con el rabo entre las patas, a una cucha tan sombría, a un tablero con solo piezas blancas, a esconder la cabeza en mi caparazón, para salir solo para decir que no preciso salir?
Solo soy un niño que quiere un abrazo de su madre. Solo soy un perro que quiere una caricia que nunca llega. Solo pido que me des lo que más te guste. Nada más. ¡Míranos! ¡Como ruegan a nuestros pies! Pero como iguales, me decepcionaste. Si te digo que soy elitista, ¿lo tomaras como que no estas a mi altura? Si te digo que no soy exigente, ¿lo tomaras como que no me importas? Ya no importa. De hecho nunca importó. No estaba en mis manos, nunca lo estuvo. Ahora puedo seguir con mi vida.
Pero ¿sabes qué? Estoy feliz. Porque me has dado lo que nadie supo darme. No me diste lo que pedí. Pero me diste lo que precisaba.
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martes, 13 de septiembre de 2011
Media tarde y está lloviendo
Media tarde y está lloviendo. Ni siquiera sopla una brisa que mueva los árboles. Una lluvia mansa y tranquila que cae incesantemente, derrochando monotonía. La casa gotea a mi alrededor, los árboles gotean también y solo un par de aves cantoras dan la ilusión de vida.
Que hermoso sería el mundo si le quitáramos la gente.
El sauce llorón, haciendo gala de su nombre, escurre lagrimas del cielo. Y al caer del borde de la casa, como los dedos de un pianista, tocando un vals invisible, golpean las gotas, gordas y cansadas.
No es un intento de plagio: Aplastamiento de las gotas. Solo encontré en mi libreta este texto precisamente al estar escuchando esta canción, y, aunque no quise en primer momento postearlo por el parecido subconsciente con el texto de Cortázar, esta coincidencia me disuadió.
Que hermoso sería el mundo si le quitáramos la gente.
El sauce llorón, haciendo gala de su nombre, escurre lagrimas del cielo. Y al caer del borde de la casa, como los dedos de un pianista, tocando un vals invisible, golpean las gotas, gordas y cansadas.
No es un intento de plagio: Aplastamiento de las gotas. Solo encontré en mi libreta este texto precisamente al estar escuchando esta canción, y, aunque no quise en primer momento postearlo por el parecido subconsciente con el texto de Cortázar, esta coincidencia me disuadió.
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miércoles, 24 de agosto de 2011
El valor tiempo del dinero
Veo como parpadea el cursor de texto...
Y es como una puñalada cada segundo que pasa...
Tic... toc... tic... toc...
y el tiempo se me desmenuza en las manos,
como arena cayendo por un reloj...
Lo pierdo, se que lo pierdo. La vida no es una carrera contra reloj, no es una búsqueda inalcanzable, no es una orgía interminable, con meros entretiempos. La vida es nada más y nada menos, que una simple anomalía. Una aglomeración de causalidades, y casualidades. Y resulta que de la manera en que nuestras mentes fueron forjadas por la evolución, uno genera cierta necesidad de autoestima, de sentirse útil, querido, capaz, de lograr cosas, y de ser el "mejor" Pero he aquí, que entre más capaz sea uno, más tiene que lograr, y uno SIEMPRE va a lograr menos de lo que pueda. O sea, que si yo puedo lograr 100, no voy a pasar de 60, o tal vez no llegue a los 20 por quien sabe que. NADIE nunca logra su máximo potencial, por el simple motivo de que nadie lo intenta. Así que siempre va a estar esa sensación de vacío en el pecho, por solo haber...
Y ahí es que uno ve al presidente de la bolsa de NY y piensa "bueno, ta, pero yo no nací en EEUU" ¿Pero llegas a presidente de la bolsa de Banana Republic al menos? Entonces no metas excusas... Ah, claro, vos tenes "potencial" Sos como un billete de US$100 que no es nada, pero puede serlo TODO (figurativamente hablando) Es mucho mejor tener US$100 que tener una computadora de US$100 (Por decir un bien cualquiera que se pueda comprar con este dinero) Pero he aquí el dilema: Yo a la PC la puedo usar, por más porquería que sea, le doy un uso. Al billete el único uso que puedo darle es cambiarlo por algo que SÍ sea útil... ¿Se dan cuenta de la paradoja que es la inutilidad del dinero?
Bueno, a ver si ahora dejas de tener tanto "potencial" y empiezas a SER algo de verdad... Porque el dolar se devalúa como toda moneda... Al menos la PC mientras pierde su valor la estabas usando...
Y es como una puñalada cada segundo que pasa...
Tic... toc... tic... toc...
y el tiempo se me desmenuza en las manos,
como arena cayendo por un reloj...
Lo pierdo, se que lo pierdo. La vida no es una carrera contra reloj, no es una búsqueda inalcanzable, no es una orgía interminable, con meros entretiempos. La vida es nada más y nada menos, que una simple anomalía. Una aglomeración de causalidades, y casualidades. Y resulta que de la manera en que nuestras mentes fueron forjadas por la evolución, uno genera cierta necesidad de autoestima, de sentirse útil, querido, capaz, de lograr cosas, y de ser el "mejor" Pero he aquí, que entre más capaz sea uno, más tiene que lograr, y uno SIEMPRE va a lograr menos de lo que pueda. O sea, que si yo puedo lograr 100, no voy a pasar de 60, o tal vez no llegue a los 20 por quien sabe que. NADIE nunca logra su máximo potencial, por el simple motivo de que nadie lo intenta. Así que siempre va a estar esa sensación de vacío en el pecho, por solo haber... Y ahí es que uno ve al presidente de la bolsa de NY y piensa "bueno, ta, pero yo no nací en EEUU" ¿Pero llegas a presidente de la bolsa de Banana Republic al menos? Entonces no metas excusas... Ah, claro, vos tenes "potencial" Sos como un billete de US$100 que no es nada, pero puede serlo TODO (figurativamente hablando) Es mucho mejor tener US$100 que tener una computadora de US$100 (Por decir un bien cualquiera que se pueda comprar con este dinero) Pero he aquí el dilema: Yo a la PC la puedo usar, por más porquería que sea, le doy un uso. Al billete el único uso que puedo darle es cambiarlo por algo que SÍ sea útil... ¿Se dan cuenta de la paradoja que es la inutilidad del dinero?
Bueno, a ver si ahora dejas de tener tanto "potencial" y empiezas a SER algo de verdad... Porque el dolar se devalúa como toda moneda... Al menos la PC mientras pierde su valor la estabas usando...
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miércoles, 20 de abril de 2011
P.O. BOX
¿Qué es aquello que atesoro más en el mundo? ¿Qué es lo que me permite levantarme a diario? Eso que me arrulla en las noches, eso que destila encanto en cada paso que se adentra por mi mente, eso que no deja de sonreír en la faz de mi desasosiego, eso que se traga los restos de nostalgia y escupe un mañana para que pueda respirar una vez más. ¿Prolonga la agonía de existir? No, no hay que rechazar un regalo, como si los dientes marrones de un caballo de carreras se tratase. Ayúdenme a dilucidar que se ha colado en mi vida para permitirme tener. Yo poseo una vez más, pero no se que es lo que cuido. No. Escondido en una cajita de hueso, petri y añoranzas, me vive el día a día en el bolsillo. Uno precisa salvaguardar, uno necesita la sensación de proteger. Pero uno precisa el engaño. No me digan. No me digan que es lo que arropo entre mis dedos, que es lo que destella de felicidad en mis entrañas, que es lo que me da una razón para luchar contra la inercia. No me digan. No me digan que solo es heter; que solo es ceniza llevada por el viento sobre un puente de madera; que solo es reflejo de una sombra, el recuerdo de una caricia, el suspiro que se lanza antes de expirar. No me digan que mi cajita está vacía, porque yo la llené de sueños, de esperanzas, y si la abro va a explotar en mi cara.
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lunes, 6 de diciembre de 2010
Seco
Cayó tambaleante hacia un costado, pero casi que retomo el control a media caída, solo para caer tambaleante hacia el otro. Y entre bamboleo y bamboleo daba un paso. Así iba avanzando, dando tumbos, a veces chocando con algo, a veces cediendo ante la gravedad del asunto. Pero no mas de un segundo, o el cansancio y el alcohol lo ataban al suelo, y ahí no hay quien te socorra mas que vos mismo.
Ya estaba harto de todo. Harto de su vida patética. Harto de su trabajo de encargado de limpieza en el hospital, como si fuera encargado de algo. Harto de su insípida esposa, que trabajaba turno diurno y no veía sino un domingo. Harto del apartamentucho de cuarta en el que residía desde tiempos inmemoriales. Y harto de si mismo, el culpable de todo al fin de cuentas. Nadie lo obligo a casarse con Flor si no la amaba, nadie lo obligo a dejar sus estudios tan temprano, nadie lo obligo a quedarse en el apartamento de pacotilla tanto tiempo. Ya hasta su propia ropa lo asqueaba. Y solo esas copas, que poco a poco se volvieron botellas, lo complacían en esa insípida vida.
Todo ocre, todo sucio, todo apagado. ¿Para que seguir? se decía. Y bueno, ya estamos en el baile, ahora vamos a bailar. La verdad era que era por cobardía. Ya varias veces intento suicidarse. Parado en el borde el puente, con una piedra atada al cuello. Y una vez hasta salto y todo. Pero se desato la cuerda y salio a flote por reflejo. No, así no iba a ser su muerte. Tenia que ser envenenado, o algo que no doliera mucho y fuera paulatino.
Se despertó el otro día, y no se acordaba mucho de la noche anterior. Era asombroso como algunas personas olvidan mejor que otras por causa del alcohol. No tenia lo que se dice resaca, pero no estaba todo bien. Y un recuerdo le roía por dentro: sabia como suicidarse.
No, ni le iba a decir a Flor. Es mas, le iba a dejar una nota diciendo que se iba con otra mujer o algo así. Mejor para ella. Que lo odie póstumo, a que lo llore en vida. Ella ya no estaba en la casa, sino en su trabajo. Se vistió y salio a la calle. Hoy no iba a trabajar. Mañana tampoco. Tenia mucha sed. Eso le dio la idea.
No sabia cuanto era bien que un cuerpo humano podía resistir sin agua, pero era cosa de días. Fue a comprarse un paquete de galletas de salvado, un alimento deshidratado, por así decirlo. El calor del verano sumaba puntos, y el alcohol todos sabemos que ayuda. Con algo de suerte tal vez fuera el mismo día.Tenía que ir a algún lugar medio aislado, porque en algún punto iba a quedar inconsciente y algún "héroe" lo iba a terminar llevando a un hospital. Sí, es mas probable que solo lo robaran antes, pero siempre termina habiendo alguna doña curiosa o alguien que llama a la ambulancia para que saquen al vago de su pedazo de vereda.
Que irónico, de morir ahogado iba a cambiar a morir deshidratado. Lo lindo del asunto es que no había en realidad de que arrepentirse. En algún punto se iba a morir y ni se iba a enterar. Lo feo iba a ser aguantar la sed agobiante, pero al cuerno, tenia una petaca de grapamiel, que solo iba a ayudar, y le iba a calmar la garganta.
Se termino instalando abajo del mismo puente del que saltara alguna vez. ¿Al solcito de la tarde y tomando grapamiel? No, si hoy es mi ultimo día en la tierra vamos por lo menos a sentarnos a la sombra. Pero me pare para ir hasta esa bienamada sombra y me tambaleé hasta caer sentado señores. Ya no queda grapamiel. La garganta pide. Exige. Es como mi mujer, que pide, pide y pide, y al final solo es algo más que tengo que aguantar. Pero ya todo se va a terminar pronto. Sí, ya siento como la vida se escapa de mi cuerpo. La sangre hierve en mis venas y un vapor rojo se eleva. No, es demasiado, va a alertar a alguien. Tengo que salir de atrás de esta choza. Nadie tiene que encontrarme. Malditos asesinos, quieren mi oro. Lo se. Se. Sed. Que sed. Ah, el poso en medio de la plaza. Sí, voy a dar un chapuzón en el alquitrán almibarado que se escuece a la sombra de un ligustro. Pero no, es tan caliente. Porque es tan caliente, como la entrepierna que se achicharra seca, pidiendo a gritos una piscina. Sí, eso es. Tengo que ir al aljibe. Pero no tienen que seguirme los hombres escorpión que se alimentan de tu sombra, y los demonios de la arena que tratan de robarte hasta el aliento. Quien pudiera tener una cimitarra en este momento. Como la que yo porto en mis manos. Y saber blandirla como corresponde. Como hago yo ahora. Y cortando las cabezas, una lluvia áurea baña los prados, y tengo que huir. Porque la lluvia escuece. No quiero nada. Ya no quiero nada. Estoy nadando en un río bajo que se arremolina en la punta de una serpiente, y ahora me undo desesperado hacia su boca. No puedo nadar mas rápido, pero caigo y caigo hacia sus fauces. ¡Maldita sea! ¿Donde esta mi espada cuando la necesito? Clavada en el borde de aquel árbol, por supuesto. Solo tengo que tomarla y mi sed de sangre sera satisfecha. Ah, pero la sed de venganza nunca, no. Y ahí estamos, yo y yo. Los dos espada en mano. Uno luchando con los demonios del desierto, otro colgando del filo de la hoja. Y así fue como nos enfrentamos. Y estocada va, estocada viene. Las armas refulgían.
Despierto. Pero yo no soy yo. Él era yo. Ahora yo soy aquel que me mato. Y así viviré el resto de mis días. En esta choza de barro seco, con techo de paja. En este desierto eterno nunca llueve, así que se conserva mas de lo necesario. Pero el viento. Ah, el viento. Si es poco es una brisa, pero si es mucho es una tormenta de arena, que es capaz de arrancarte la piel de cuajo, o de enterrarte vivo, o las dos cosas, ya puestos. Así viviré. Y por los siglos venideros solo yo viviré en este planeta extraño.
Se despertó. Seguía bajo el puente. Ya era de noche. El calor estaba remitiendo. Alguien le orino encima. Un perro lo olfatea un segundo y se aleja. Pero él no sabe donde esta. Este es un mundo extraño para él. ¿Donde esta la arena? ¿Donde esta el sol eterno? ¿Donde esta el olor dulce a incienso, el color ámbar de las paredes, el calor tibio de una tarde de siesta? Los sonidos tranquilizadores de los llamadores de ángeles, o de los hombres santos orando a lo lejos, o de un moscardón gordo y pesado zumbando y añadiendo paz a la pesadas de la tarde agobiante. O las risas del bar, y el tañír de las jarras, llenas de cerveza tibia, cuando los hombres se juntan alrededor del fogón a beber en manada.
No, nada de aquello tenia sentido. Era una locura. Un mundo extraño que lo invadía desde todas las direcciones posibles. Y así viviría. Por los siglos de lo siglos de nuevo. En un cuerpo extraño. En un mundo extraño. En una vida extraña. Sin saber que solo era un sueño febril que reclamo la carne que habitaba.
Ya estaba harto de todo. Harto de su vida patética. Harto de su trabajo de encargado de limpieza en el hospital, como si fuera encargado de algo. Harto de su insípida esposa, que trabajaba turno diurno y no veía sino un domingo. Harto del apartamentucho de cuarta en el que residía desde tiempos inmemoriales. Y harto de si mismo, el culpable de todo al fin de cuentas. Nadie lo obligo a casarse con Flor si no la amaba, nadie lo obligo a dejar sus estudios tan temprano, nadie lo obligo a quedarse en el apartamento de pacotilla tanto tiempo. Ya hasta su propia ropa lo asqueaba. Y solo esas copas, que poco a poco se volvieron botellas, lo complacían en esa insípida vida.
Todo ocre, todo sucio, todo apagado. ¿Para que seguir? se decía. Y bueno, ya estamos en el baile, ahora vamos a bailar. La verdad era que era por cobardía. Ya varias veces intento suicidarse. Parado en el borde el puente, con una piedra atada al cuello. Y una vez hasta salto y todo. Pero se desato la cuerda y salio a flote por reflejo. No, así no iba a ser su muerte. Tenia que ser envenenado, o algo que no doliera mucho y fuera paulatino.
Se despertó el otro día, y no se acordaba mucho de la noche anterior. Era asombroso como algunas personas olvidan mejor que otras por causa del alcohol. No tenia lo que se dice resaca, pero no estaba todo bien. Y un recuerdo le roía por dentro: sabia como suicidarse.
No, ni le iba a decir a Flor. Es mas, le iba a dejar una nota diciendo que se iba con otra mujer o algo así. Mejor para ella. Que lo odie póstumo, a que lo llore en vida. Ella ya no estaba en la casa, sino en su trabajo. Se vistió y salio a la calle. Hoy no iba a trabajar. Mañana tampoco. Tenia mucha sed. Eso le dio la idea.
No sabia cuanto era bien que un cuerpo humano podía resistir sin agua, pero era cosa de días. Fue a comprarse un paquete de galletas de salvado, un alimento deshidratado, por así decirlo. El calor del verano sumaba puntos, y el alcohol todos sabemos que ayuda. Con algo de suerte tal vez fuera el mismo día.Tenía que ir a algún lugar medio aislado, porque en algún punto iba a quedar inconsciente y algún "héroe" lo iba a terminar llevando a un hospital. Sí, es mas probable que solo lo robaran antes, pero siempre termina habiendo alguna doña curiosa o alguien que llama a la ambulancia para que saquen al vago de su pedazo de vereda.
Que irónico, de morir ahogado iba a cambiar a morir deshidratado. Lo lindo del asunto es que no había en realidad de que arrepentirse. En algún punto se iba a morir y ni se iba a enterar. Lo feo iba a ser aguantar la sed agobiante, pero al cuerno, tenia una petaca de grapamiel, que solo iba a ayudar, y le iba a calmar la garganta.
Se termino instalando abajo del mismo puente del que saltara alguna vez. ¿Al solcito de la tarde y tomando grapamiel? No, si hoy es mi ultimo día en la tierra vamos por lo menos a sentarnos a la sombra. Pero me pare para ir hasta esa bienamada sombra y me tambaleé hasta caer sentado señores. Ya no queda grapamiel. La garganta pide. Exige. Es como mi mujer, que pide, pide y pide, y al final solo es algo más que tengo que aguantar. Pero ya todo se va a terminar pronto. Sí, ya siento como la vida se escapa de mi cuerpo. La sangre hierve en mis venas y un vapor rojo se eleva. No, es demasiado, va a alertar a alguien. Tengo que salir de atrás de esta choza. Nadie tiene que encontrarme. Malditos asesinos, quieren mi oro. Lo se. Se. Sed. Que sed. Ah, el poso en medio de la plaza. Sí, voy a dar un chapuzón en el alquitrán almibarado que se escuece a la sombra de un ligustro. Pero no, es tan caliente. Porque es tan caliente, como la entrepierna que se achicharra seca, pidiendo a gritos una piscina. Sí, eso es. Tengo que ir al aljibe. Pero no tienen que seguirme los hombres escorpión que se alimentan de tu sombra, y los demonios de la arena que tratan de robarte hasta el aliento. Quien pudiera tener una cimitarra en este momento. Como la que yo porto en mis manos. Y saber blandirla como corresponde. Como hago yo ahora. Y cortando las cabezas, una lluvia áurea baña los prados, y tengo que huir. Porque la lluvia escuece. No quiero nada. Ya no quiero nada. Estoy nadando en un río bajo que se arremolina en la punta de una serpiente, y ahora me undo desesperado hacia su boca. No puedo nadar mas rápido, pero caigo y caigo hacia sus fauces. ¡Maldita sea! ¿Donde esta mi espada cuando la necesito? Clavada en el borde de aquel árbol, por supuesto. Solo tengo que tomarla y mi sed de sangre sera satisfecha. Ah, pero la sed de venganza nunca, no. Y ahí estamos, yo y yo. Los dos espada en mano. Uno luchando con los demonios del desierto, otro colgando del filo de la hoja. Y así fue como nos enfrentamos. Y estocada va, estocada viene. Las armas refulgían.
Despierto. Pero yo no soy yo. Él era yo. Ahora yo soy aquel que me mato. Y así viviré el resto de mis días. En esta choza de barro seco, con techo de paja. En este desierto eterno nunca llueve, así que se conserva mas de lo necesario. Pero el viento. Ah, el viento. Si es poco es una brisa, pero si es mucho es una tormenta de arena, que es capaz de arrancarte la piel de cuajo, o de enterrarte vivo, o las dos cosas, ya puestos. Así viviré. Y por los siglos venideros solo yo viviré en este planeta extraño.
Se despertó. Seguía bajo el puente. Ya era de noche. El calor estaba remitiendo. Alguien le orino encima. Un perro lo olfatea un segundo y se aleja. Pero él no sabe donde esta. Este es un mundo extraño para él. ¿Donde esta la arena? ¿Donde esta el sol eterno? ¿Donde esta el olor dulce a incienso, el color ámbar de las paredes, el calor tibio de una tarde de siesta? Los sonidos tranquilizadores de los llamadores de ángeles, o de los hombres santos orando a lo lejos, o de un moscardón gordo y pesado zumbando y añadiendo paz a la pesadas de la tarde agobiante. O las risas del bar, y el tañír de las jarras, llenas de cerveza tibia, cuando los hombres se juntan alrededor del fogón a beber en manada.
No, nada de aquello tenia sentido. Era una locura. Un mundo extraño que lo invadía desde todas las direcciones posibles. Y así viviría. Por los siglos de lo siglos de nuevo. En un cuerpo extraño. En un mundo extraño. En una vida extraña. Sin saber que solo era un sueño febril que reclamo la carne que habitaba.
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Caliburnus
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sábado, 4 de diciembre de 2010
Música que se siente
Alimento del alma. Increíble como en un instante se pueden evocar tantas sensaciones tan dispares. Como una sinestesia tan acoplable se desvanece en el aire. Quien pudiera oír colores, oler sonidos y sentir en lo mas profundo del ser esos que alimenta el artista al universo. Lastima da que no se pueda plasmar como un cuadro, dejándola clavada a la pared, como una foto secando en un cuarto oscuro. Pero es parte de su encanto su efimeridad. Como un lamento evoca una lágrima, y como un llanto llama al oído, pidiendo un ambiente especifico. Como la risa evoca un tiempo de alegría, y el repiqueteo mueve los pies, y una energía recorre el cuerpo, y hasta la noche parece brillar. Como el tronar de los relámpagos, emula la furia de un martillo, y uno descarga hasta la punta de los dedos. Como el calmo arrullo de una cascada tranquiliza los párpados, y uno se deja llevar por Morfeo.
Sucumben el cuerpo y la mente ante las sensaciones que escupen los instrumentos, que aunque no son quirurgicos, te toquetean la mente y uno siente. Sí, siente. Porque eso es en realidad. No es una aglomeracion cacofónica de ondas armónicas, sino un simposio de sensaciones.
Hay quienes se hacen llamar músicos, cuando en realidad no son mas que vendedores de bijouterie. Apelan a la falta de oído de los interlocutores, y las masas los aclaman. Pero un músico de verdad, de esos que te hacen erisar los pelos de la nuca, de esos que arrancan chispas al piano, y lagrimas al publico, y se emocionan cuando tocan, y uno lo nota, ah, de esos hay bien pocos. Pero mierda que lo valen.
Toda una terapia. Relajación, distinción, desestres, catarsis, ernergizante, catalizador para mil estados. Y aun así hay quienes tienen tan entrenado el ceso, que solo requieren de una partitura. Envidia es lo mio, de aquel que con solo ver las notas, ya escucha, directo de la pluma de compositor, sin la sucia intervención de un instrumento.
Pero hay por otro lado, cada movimiento de manos, y cada fuerza de pulmón, y cada giro de muñecas, que improvisado aun, parece planeado con semanas de antelación. Talento natural, como la armonía de un batir de alas contra un sol mañanero. A no olvidarce de la música universal que inunda cada espacio que nos rodea. Esa música cotidiana, irrepetible, como la banda sonora de una vida. Y aunque la vida sea de bajo presupuesto, vaya banda sonora que le consiguieron...
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Parafrenico de turno
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viernes, 29 de octubre de 2010
Ignis fatuus
Tras un sinuoso espejo veo una salamandra chispeante, escupiendo fuego hacia el cielo. De fondo, un árbol resplandece, coronado por un fuerte. Todo iluminado por danzarinas luciernagas, y un collar de perlas refulgentes pasa lejos. Que linda la noche, aunque sea para hacer mas bonitas las escasas luces. Las estrellas mas hermosas del hombre son las que no fueron pensadas para serlo...
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Caliburnus
pirando a las
9:20 p. m.
lunes, 18 de octubre de 2010
Encefalización
Un laberinto ininterrumpido. Cada rescoldo un acertijo, cada esquina una locura, cada recoveco una prueba. Anguloso en su redondez. Una cinta de Moebius entretejida en patrón perfecto, pero incomprensible. Su funcionamiento es exacto, cada pieza en su lugar. Pero su enigmático misterio lo hace andar. Como una maquina a vapor, que usa sueños en lugar de carbón. Si, se usa a si mismo de combustible a veces. ¿Cómo no intrigar esa estructura capaz del pensamiento? ¿Cómo no devanarte los sesos, pensando en como una augrupación de proteínas puede llegar a la conciencia? La emulación insatisfactoria es solo otra muestra de su complejidad inigualable; de su inventiva y perseverancia; y de su necesidad de verse desentrañado y acompañado.Como una huella digital que marca el conocimiento, sus vueltas y dobleces aumentaron con el tiempo, y con estas la capacidad. Muchos dedicaron sus vidas a desenredar su patrón, muchos otros a entender su evolución, y tantos otros a aprovechar su poder. Máximo recurso, ultima arma y primera herramienta. En la antigüedad se creía la única fuente necesaria del conocimiento, hoy parecen prescindir de el...
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Parafrenico de turno
Caliburnus
pirando a las
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