jueves, 9 de febrero de 2012

Suertudo

Hoy a sido el peor día de mi vida. Desde el comienzo empezó mal, me desperté antes que sonara el reloj despertador. Obviamente me levanté antes he hice todo antes, como desayunar, banharme y aprontarme para ir al trabajo, pero no podía ir quince minutos antes a trabajar, eso hubiera sido impuntual de mi parte. Así que tenía que encontrar que hacer esos quince minutos antes de llegar al trabajo. Pasé por un café y pedí el diario. Ahí veo que la fabrica de la empresa donde trabajo- ah, creo que no dije que soy el contable de una empresa que hace insumos de oficina- la fabrica donde se hacen los bienes para venta, se había incendiado la noche anterior. Obviamente me iba a enterar apenas llegara al trabajo, pero la casualidad no le dio tiempo a la noticia. Para colmo de males, cuando me estoy por ir antes de que el mozo me ofresca algo de tomar, pues ya había desayunado en mi casa, obviamente, me llama al celular el duenho, para decirme que la oficina iba a estar cerrada por una semana hasta que se completaran las investigaciones de la companía de seguro. Traté de protestar, que no podía quedarme sin trabajar una semana. Pero como de costumbre no entendia nada, y solo me dijo que se me iban a pagar los dias y que no iban a salir de mi licencia. Cortó antes de que pudiera explicarle la importancia de hacer el trabajo cuando corresponde, en lugar de dejarlo para dentro de una semana. O sea, por más que la fabrica no esté operativa, las oficinas quedan en el centro, y podría ir adelantando trabajo, además de la obvia necesidad de tomar en consideración las perdidas materiales causadas por el incendio. Para mi no era menos trabajo sino más. Me voy rojo de rabia del café, ahora no teniendo que rellenar quince minutos, ¡sino una semana! Decidí que iba a ir a casa, donde tenía algo de trabajo que me había llevado para ir adelantando, pero no me iba a durar ni dos dias. De camino a casa un auto alemán no tiene mejor idea que cruzarse en mi camino, inevitablemente lo choco de costado. Adentro queda la conductora inconsiente con la cabeza apollada en el volante, cosa de dejar un estridente sonido a bozina como ruido de fondo del tumulto de gente que se agolpaba a nuestro al rededor. Si bien yo salí ileso, tuve que bajarme a ayudar a la mujer del otro auto, obviamente. Era hermoza, seguro que por eso no se fija por donde va. Perdí tres horas en llevarla al hospital, declarar y esperar que la atendieran, cuando fue ella que se me atravezó. Cuando despertó me pidió disculpas y me agradeció por haberla llevado al hospital, pero a mi seguro no le iba a alcanzar con unas gracias. Intercambiamos celulares para arreglar el tema del choque a posteriori, quedamos en que me iba a avisar cuando le dieran el alta y lo hablabamos en una cena, como se acostumbra. Ya al menos solo me quedaban cinco horas que rellenar, y a la salida del hospital veo un poster que anuncia una exposición de Renoire en el museo de la ciudad, solo por tres dias, siendo hoy el último, de camino al pais aledanho. Con mi tipica mala suerte veo también que al lado hay uno anunciando que mi cantante favorita, Cortiza Marnuro, está en la ciudad solo por ayer y hoy. Si bien la exposición terminaba a las seis y el concerto empezaba a las siete, eso quería decir que o iba arreglado para el concierto a la exposición, en cuyo caso tenía una hora puente estorbandome, o tenía que ir corriendo desde el museo hasta mi casa a arreglarme, y de ahí a mi casa. Y para peor, eran recién las once, o sea que ninguna de las dos cosas me servía para ocupar el día. Pobre de mi. Me decidí por ir al museo después de almorzar. Y justo cuando me estoy por ir, me suena el celular. La mujer del accidente que ya se podía ir, si quería ir a almorzar en lugar de cenar. En vista que seguía frente al hospital, obviamente acepté. Resulta que Mariza, ese resultó ser su nombre, era fotografa, ex modelo, y le encantaban tanto Renoire como Marnuro. Si tendré mala suerte, que decidió acompanharme tanto al museo como al concierto. Y yo que solo lo mencioné porque la notaba nerviosa y quería que no se sintiera culpable por el accidente, pues mi auto resultó considerablemente bien, tomando en cuenta el estado del auto de ella, que en realidad es un auto más caro. Bueno, ya obligado tomarme unos dias de licencia extra, a ir a una exposición de mi artista favorito con una ex modelo, y de escuchar por primera vez en vivo a Marnuro, me resigné a disfrutarlo. Ah, casi me olvido, por empecinarse Mariza en pagar la cuenta, que obviamente no la dejé, casi nos cobran de menos, tuve que ir a reclamar, pagar lo que faltaba más la propina, obvio. La llevé a su casa, en vista que su auto iba a estar en el taller por un tiempo más. Ya eran las dos cuando al fin me dejó ir. Era como si tuvieramos temas infinitos de que conversar, y si la hubiera dejado hubieramos pasado una semana de corrido hablando y me hubiera contado toda su vida. Si bien en realidad era interesante su vida, pues había recorrido medio mundo trabajando para National Geografic, yo y mi mala suerte, tenía que irme rapido a mi casa o no iba a poder adelantar nada de trabajo ese hoy. Pasé por el supermercado, y antes de entrar puede evitar otro golpe de mala suerte, pues noté que uno de mis zapatos se había desatado. Fue para peor, pues al agacharme ví un billete de mil junto a mi pié. No tuve más ramedio que tomarlo, y gastarlo rapidamente en el super, antes que alguien pensara que lo había robado. Para colmo de males, todo estaba en oferta, y por más que me armé una canasta para el resto del mes, no llegue a gastar el billete completo. ¿Justo mis marcas favoritas tenían que ser las que estubieran en oferta? Y las que no estaban en oferta participaban de un sorteo. Lo menos que quería era que tuvieran mis datos asociados al billete robado. Pero no podia dejar de rellenar el cupón, pues era por un lavaropas, y es justo lo que se me había roto ayer, así que hubiera sido sospechoso. Por si las dudas rellené un cupón solo y los metí todos juntos en el buzón. Nervioso y enojado me volví a mi casa, no pude sentarme tranquilo a trabajar. Tuve que ponerme a limpiar y arreglar la casa, a hacer todas esas cosas que venía postponiendo por falta de energía, a ver si me tranquilizaba lo suficiente como para sentarme a leer los libros. Cuando al fín me calmé, ya tenía la casa impecable, pero eran más de las cuatro, y no podía dejar a Mariza esperando, menos en vista que ella no tenía auto y yo tenía que pasarla a buscar a su casa. No tiene mejor idea el de la tintorería que golpear la puerta en ese mismo momento con un traje que hacía dias había llevado. Me pidió disculpas por el retrazo y no me quizo cobrar el lavado. Pero si yo ni me acordaba de tener ese traje siquiera. Sigo en la duda de si no se equivocó y ese traje no es mio, con mi mala suerte y todo, pero como me quedaba a medida no tiene sentido. Ah, y parece que había dos entradas en el bolsillo del saco para ir a ver a Marnuro, cosa que no entendí. No recordaba haberlas comprado, y me sentí estafado al ver que había sido tan tondo de pagar tanto por un palco! ¡En mi vida había subido a un palco! Más mala suerte la mia que no tenía un solo traje decente, tuve que ir con el recién llegado. Cada vez más enojado con la mala suerte que me había tocado hoy, me fuí a buscar a Mariza para ir al museo. Pensó que me había arreglado para ella, cuando el traje ni se si es mio. Al menos me sentí menos ridiculo cuando vi que ella se había puesto un hermozo vestido rojo largo y con tajo hasta la cadera. Empezé a sospechar si ella no tenía otro tipo de intenciones para conmigo. ¡Que mala suerte la mia, y yo con este traje ridiculo que seguro no es mio!  Y eso no es todo, apenas...


En serio, dejen de quejarse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario