domingo, 4 de diciembre de 2016

Nadina es esperanza

   El cielo gris enmarca la tarde. El polvo de cemento cubre el suelo hasta el horizonte, roto únicamente por las derruidas estructuras, restos del naufragio de una ciudad. El silbar de las bombas aún hace eco en el inconsciente colectivo. Ya nadie recuerda cuanto hace que cayó la última, pero el miedo sigue volando sobre las cabezas, como un buitre a la espera de que su presa caiga.

   Y se la ve a ella. La única mota de color en el árido paisaje es la cruz roja de su uniforme. Brilla la pulcritud de su uniforme entre el hollín y la sangre. Las madres se vuelven hijas ante su presencia; los hombres se llenan de esperanza por su amparo; los niños se vuelven niños recuperando lo que la guerra les quitó; porque el toque de Nadina cura el alma herida, sus palabras reconfortan, y su sola presencia ensalza el espíritu.

—Te adoran Nadina. Eres una santa para ellos—Le dijo Norma mientras lavaba las heridas de un anciano.

—La mente juega trucos. En momentos desesperados uno busca un consuelo, y eleva a cualquier figura que represente la posibilidad de alivio—Le contestó Nadina al tiempo que vendaba la cabeza de una mujer.

—No sea modesta señora. Usted ha dado más consuelo que la misma iglesia—Le dijo el anciano que Norma curaba pacientemente. El hombre mantenía su estoica mirada mientras le sonreía calmadamente, pero era obvio que escondía su dolor por respeto y decoro al trabajo de las enfermeras que con esmero intentaban aliviarlo sin causarle mayores molestias.

—Le aseguro caballero que no es la modestia, sino la objetividad la que guía mis palabras. ¿Qué he hecho yo que no haya hecho Norma aquí mismo, por ejemplo?

—No señora no es lo mismo. Ella trabajará como enfermera, pero usted no está trabajando. Usted lo vives Lo respira.

—Sí Nadina, lo suyo es vocación. No se puede enseñar eso en una escuela de enfermería. Se nota desde la forma en que caminas entres los heridos, hasta las palabras de consuelo que recitas por un moribundo.

   Nadina terminó de vendar a la señora y ligeramente ruborizada la miró de frente.


—Bueno señora, parece que está. Dejeme arreglarle un poco el cabello. Así está mejor. Ahora podrá peinarse y maquillarse igual. Una herída no es excusa para no verse presentable—Le dijo sonriendo, y su sonrisa fue contestada por otra de la mujer.

   Nadina salió de la tienda sosteniendo el brazo de la señora. El paso lento y firme de quién escolta un enfermo. Los heridos los flanquean, reposando en camastros entre las ruinas. Los lamentos constantes son la banda sonora de que acompaña sus pasos. Nadina deja a la mujer y sigue caminando. Camina por las calles desiertas, camina entre los edificios caídos, camina hasta que se pierde de vista. Nadie escucha la explosión, nadie se entera de como muere. Y cual mártir deja tras de sí una imagen de esperanza: la esperanza de que Nadina regrese.

Palomo

Nicolas miraba por la ventana distraído. Había una paloma en un cable limpiándose el ala, pero no la estaba mirando. Solo miraba hacia ahí. Podría haber habido un dragón luchando contra un robot gigante que le hubiera prestado la misma atención. A Nicolas solo le resultaba mas fácil pensar mirando al horizonte. Pero no tenia el banco mas cercano a la ventana, por lo que, sin darse cuenta, estaba mirando a través del compañero de al lado. Tampoco se dio cuenta cuando la profesora se le paro a la derecha hasta que carraspeo. Nicolas salto en la silla casi, y hundió la vista en la hoja. Todos sabían que justo él no iba a copiarle a nadie. Y menos a Facundo. Era disléxico así que en los escritos de idioma español no tenia mucho sentido, pero peor era en matemática. Facundo usaba un estimativo en la mitad de las respuestas, y el "teorema de descarte" en las opciones múltiples...

Pero igual, aunque hubiera sido un genio el que sentaba a su izquierda, Nicolas nunca hubiera copiado por el simple hecho de que era Nicolas y estaba mal. Que los demás hagan lo que quieran, pero Nicolas iba a seguir las reglas, si señor. Por eso la profesora, tras llamarle la atención lo dejo quieto, medio divertida por la situación. Tampoco podía dejarlo pasar, obvio, todos sabemos como son los adolescentes. Es una característica inherente a la edad el ponerse rebelde y hacerse el vivo.

Nicolas se concentro con fuerza en la prueba. Intento identificar los países de Europa el mapa, pero ahora les veía formas de animales... (Gran proeza si consideramos que ninguno tiene forma de nada) El tema es que esto lo hizo pensar en la paloma devuelta. Seria macho o hembra? Tendría un nidíto con polluelos? Tendría pareja? Las palomas son monógamas siquiera? Y sin darse cuenta estaba devuelta mirando a través de Facundo al horizonte.
La paloma de hecho se había ido, pero Nicolas seguía pensando en ella. Que comería en la naturaleza, antes de la llegada de las migas de pan? Las Palomas migran?

Si al menos hubiera sido biología le podría preguntar al profesor, pero era historia. Y ahí le callo la ficha de que tenia un escrito que terminar. A Nicolas le gustaba la historia, pero la parte de la historia, no todo eso de los nombres y las fechas. A él le gustaba imaginar la vida en sepia, leer libros polvorientos, fantaseaba con andar en un tren por las áridas planicies del oeste americano, pasando raudo por campos color ámbar en un verano azul. O a veces se imaginaba mirando Londres desde la cabina de un dirigible mientras desfilaban las tropas de su majestad.
Era, como decía Lovecraft, un hombre de imaginación activa, si es que se le puede decir hombre a alguien que se afeita un dos por ciento de la cara y mas bien por previsión. Si, era un soñador, pero le hubiera encantado ser un hombre de acción, el tipo callado, practico, fáctico. Siempre admiro eso de su padre.

Pero Nicolas tuvo la suerte de salir a su madre. Al punto que su padre a veces se olvidaba que tenia un hijo y compraba cosas para sus tres "hijas". Pero que le gustara tomar el té en vajillas de porcelana no lo hacia un maricón! No señor! Como a su hermana mas grande no la hacia machona jugar al fútbol... 
Ahí Nicolas entro a dudar de su propia sexualidad por un momento... Las palomas pueden ser gay?


-Señor Tesla, última advertencia o le quito el escrito.
-Perdón profesora.

Diffidentia

Lo hicimos. Aun no puedo aceptarlo, pero es una realidad. Por que sera entonces que no siento nada? Ni miedo, ni asombro, ni asco, ni nada. Sera que significo la muerte de nuestras almas? Si es así, no soy mas que una carcasa hueca esperando morir.
Voy a escribir toda la historia, desde el comienzo. Eso debería lograr que la idea se asiente en mi mente. Si, eso debe ser. Aun estoy en estado de shock.
Todo empezó hace mas o menos un año, en el invierno del 1882. Dieter vino a mi recomendado por un conocido en común. Quería financiación para una expedición científica. En el momento asumí que era un viaje al polo o algo por el estilo. Cuando le pregunte me mintió, obviamente. Si ese día me hubiera dicho que planeaba ver a dios a la cara no se si me hubiera reído o si lo habría echado a la calle.
Los viajes en globo eran la moda del día, pero el me aseguro que no quería subir, sino bajar: Una expedición subterránea. Primero bajaría con un submarino al fondo del océano, donde buscaría el continente perdido de la Atlantida. Pero el estaba convencido de que al hallarlo encontraría un pasaje para seguir bajando.
Ojala me hubiera reído de el. Ojala lo hubiera echado a la calle. Pero en lugar de eso pedí evidencia. Evidencia científica que respaldara sus suposiciones. Y la tenia. O si, tenia eso y mucho mas. Resulta que Dieter había dilapidado la fortuna de su familia recavando esa información. Y se le agoto justo cuando hallo lo que buscaba.
Paso casi una década mapeando el fondo del océano directamente frente a las puertas de Hércules y mas allá, mucho mas allá. Lo que primero pensó era una isla sumergida, resulto ser una cordillera que corría a todo lo largo el espacio entre los continentes.
Hay una teoría de que los continentes se separaron en esa cordillera. Pero en ese momento solo mire las cartas de navegación y los mapas ecografiados con la boca abierta. Dieter me aseguro que no solo eran montañas, sino volcanes. Había un caudal constante de lava fluyendo desde la grieta y creando nuevo suelo oceánico.
Me tenia exactamente donde quería. Estaba bailando en la palma de su mano, al punto que puse como condición ir personalmente junto a Dieter en la expedición que bajara. Podría haberme pegado un tiro ahí mismo hubiera sido lo mismo. No, hubiera sido mejor.
Pasaron mas de seis meses mientras se construía el aparato del demonio que Dieter diseño para resistir la gargantuesca presión del fondo oceánico. En ese tiempo Dieter se fue abriendo lentamente al ver que no le huía a sus ideas. Primero me hacia un chiste sobre el tema y veía como reaccionaba, luego me contó supuestas fabulas, y eventualmente me hablo del tema hipotéticamente.
Pero nunca le creí. Aun no lo creo. Ahora veo que para mi todo era un juego. Vamos a jugar a que somos exploradores y científicos! Sumerjámonos en un ataúd de acero hasta las puertas mismas del infierno y apuñalemos a dios en las entrañas!
No, para mi solo era una aventura emocionante. Una anécdota que justificara una vida vacía dedicada al trabajo. Para que, cuando algo saliera mal y este viejo panzon se muriera en medio del mar, la gente dijera que me fui haciendo lo que quería. Y que se olvidaran que ninguna mujer me soporto y me divorcie tres veces.
Que nunca tuve hijos. Que soy un viejo solo y avariento que no tiene amigos porque cree que todos están tras su dinero. Que soy tan paranoide que cierro mi habitación con llave y duermo con una pistola cargada bajo la cama por si se le ocurre algo raro a alguno de los sirvientes.
Pero Dieter sabia la verdad. Tal vez el no la aceptaba como yo no termino de aceptarla ahora. Tal vez por eso no pensó en la dimensión de las consecuencias. Quien en su sano juicio se hubiera propuesto hacer lo que hizo sino? Acaso Dieter no estaba en su sano juicio?
Un hombre brillante, alto, apuesto, aun con la cara marcada por el cansancio. Yo lo admiraba, quería ser el. Como fascinaba las multitudes, como atraía a las mujeres, como dominaba los hombres. Pero era un hombre obsesionado por una idea que lo consumía desde dentro.
Cuando el clima fue propicio soltamos amarras y navegamos hasta una pequeña isla del Atlantico que convenientemente compre para que fuera nuestra base. Si no hubiéramos tenido éxito hubiera dilapidado mi propia fortuna mucho mas rápido que Dieter la suya.
Al pasar las semanas Dieter y yo nos hicimos amigos. Trabajando codo a codo había mucha mas camaradería de la que había habido en todos los meses anteriores. Y ahí finalmente me revelo su secreto: a donde conducía la entrada.
Con el pasar del tiempo fragmentos de conversación de fueron filtrando a los hombres que trabajaban con nosotros y de ellos a los lugareños, cuyas supersticiones no tardaron en empapar las verdades a medias que oían. No paso mucho antes que la cortesía y las sonrisas se transformara en cuchicheos, caras serias, asustadas o desconfiadas; trato frío, ventanas que se cerraban al vernos llegar y niños que eran apartados por sus madres.
Lo bien que hacían y ni siquiera lo sabían.
Finalmente, el 27 de agosto hayamos el punto exacto. El lugar donde coincidían el campo magnético de la tierra, la cordillera submarina, las indicaciones de los antiguos textos tanto de Timeo como de Critias, las lecturas de los instrumentos submarinos y los sensores de energías de Dieter. Todo apuntaba al agua bajo nuestros pies.
Como dos niñas emocionadas nos apresuramos en nuestros trajes, nos introdujimos en la doncella de hierro y bajamos a nuestra perdición y la del mundo entero.
Nos soltaron las cadenas y comenzamos a bajar y bajar. Jamas creí que pudiera existir tal oscuridad. No debe haber pesadillas mas negras en los confines del cosmos. Las tinieblas fueron otro presagio que no supe escuchar mientras nos adentrábamos en las fauces del abismo.
A un par de millas del fondo el aparato pareció asentarse. Era el punto de boyancia, si mal no recuerdo lo que aprendí en esos meses de preparación. Era la profundidad a la que la nave flotaba por diseño sin necesidad de intervención. Pero debimos seguir bajando un poco mas.
En la noche una vela brilla mas que el sol. Por lo que el leve brillo del panel tapaba por completo nuestra visión. Nos guiamos por instrumentos todo lo que pudimos. Pero cuando apagamos todo para terminar la búsqueda de forma visual, en ese momento pensé conocer lo que era el horror absoluto. Cuanto me equivocaba.
Apenas, pero la lava brillaba ahí abajo. La tierra se dejaba ver como una mandíbula de la que el fuego escapaba entre los dientes. Ya orientados, prendimos los faros exteriores y nos acercamos aun mas. Parecía imposible pero ante nosotros se abría un inmenso pliegue en la roca. Dieter tenia razón.
Y si Dieter tenia razón, entonces lo que había dicho era cierto. Seria que realmente entrariamos a una estancia y encontrariamos un antiguo templo? Seria posible realmente caminar y respirar ahí abajo? Pues no solo eso, si hasta encontramos vida pululando en las abandonadas huellas de presencia civilizada.
Todo era descolorido o negro. Dieter teorizo que era porque ahi no habia luz. Y efectivamente, a pesar de que los reptiles tenían ojos, parecían tan ciegos como los gusanos gigantes que asomaban entre las rocas. A falta de plantas habia algo que decidí clasificar como unos hongos purpura oscuro, por mas que se movieran a medida que pasábamos.
Pero a medida que avanzábamos por la cueva y dejábamos atrás nuestro transporte, las señas de construcción daban paso a la creación y el desgaste natural. Y así mismo la rugosidad de la roca fue dando paso a una una textura mas similar a la de un cuello uterino.
Nuestros pesados trajes para la presión no permitían el lujo del tacto, pero los cilios sonrrosados no tenían nada de tosco ni amenazante. Y cuando Dieter paso por la membrana transparente, juro por los despojos que quedan de mi alma que los vi estremecerse.
Yo me resistí a avanzar. Aun cuando lo vi a El quitarse el casco. Aun cuando lo vi respirar y reír. Mi vista estaba clavada justo después de la curva en el camino. Había delante mio una maraña de tentáculos que se retorcían, entraban y salían de los orificios que había por todos lado. Y todo tenia ojos. Las paredes, los tentáculos estaban cubiertos de ojos de todo tipo: de gato, de cabra, humanos...
Y ahí Dieter se dirigió a mi por mi nombre y desperté del estupor. Me grito que era cierto, que todo era cierto. Que si no lo veía-no, que era obvio que no lo podía ver. Y como fichas de domino empezar a caer en mi cabeza las piezas de información que me había ido dando en las ultimas semanas.
No lo podríamos ver por culpa de nuestros ojos, ni tocarlo por culpa de nuestras manos. Nunca hubiera pensado tomármelo tan literal, pero Dieter había traído una sierra y un cuchillo. Se inyecto algo en la cara y se arranco los ojos.
Así de simple. Como quien descorcha una botella. Pop, pop. Apenas lo hizo miro a un punto mas o menos en el centro de la habitación y comenzó a reír con aun más ahínco. Se acerco a tranco largo dio un manotazo a la nada, como experimentando.
Cortarse una mano fue mucho mas... Engorroso. Y yo completamente congelado en el lugar por el estupor. A quien quiero engañar, eran Fobos y Deimos quienes me ataron al lugar para que fuera mudo testigo del espectáculo.
Apenas termino se puso en pie y dio otro manotazo al lugar, pero esta vez con el muñón. ¿Por que? ¿Por que se dio vuelta y me miro con sus cuencas vacías? No escuche lo que sea que me dijo con su voz demoníaca. Solo corrí y corrí desesperado, luchando contra el agua, hasta llegar al batiscafo.
No estaba diseñado para ser manejado por una sola persona, tampoco yo tenia el entrenamiento suficiente. Habrá sido por eso que choque contra las columnas del templo y sepulte la entrada. O habrá sido algún resquicio de coherencia entre la locura de animal en fuga que era yo en ese momento.
Lo siguiente que recuerdo es despertarme en este cuarto de hospital. Han pasado tres meses. Nadie sabe como llegue al sur de Asia. Pero parece ser que el mismo día que bajamos con Dieter a la cueva, hubo un cataclismo entre Borneo y Sumatra. Bastante mas cerca de donde estoy de lo que me gustaría.
Parece ser que fue una explosión en una isla tan colosal que se hoyo desde Australia y una columna de humo se alzo a mas de cincuenta millas. Por lo que leí en los periódicos y logre conversar con los doctores, la isla desapareció por completo. Han aparecido cadáveres flotando en la costa de África. Los sismógrafos captaron pasar una onda tres veces por toda la tierra, ida y vuelta. Mas de cien mil personas se estiman muertas.
Y si es solo el comienzo? Y si la explosión de Krakatoa solo marco el principio del fin? Realmente espero estar equivocado o ni siquiera habrá un dios para apiadarse de nuestras almas.

Opus 32

Él camina con una bolsa de arroz en sus hombros. El camino no es más que dos líneas de tierra que se curvan entre el pasto. A su izquierda, a lo lejos, vería las montañas, si el bambú no bloqueara su vista. A su derecha, a lo lejos, vería el mar, si el bambú no bloqueará su vista. Levanta la vista. Sobre él las ramas se entrelazan. El sol parpadea a medida que avanza. Solo escucha sus pasos. Una leve briza hace aplaudir a las hojas. Dobla un trecho y ve un bambú caído en el camino. Ve donde cedió, la cascara del lado del camino aún unida y doblada. Se detiene frente al tronco. Ya no escucha ni sus pisadas. Con solo levantar un pie ya lo puede sortear, pero lo mira. Qué quiebra a un solitario bambú? Qué tiene la fuerza para hacerlo caer? Una grulla canta a lo lejos y rompe el silencio. Él levanta su pie y sigue camino. Ella tiene las verduras picadas y prepara el fuego. Él llega ni un minuto muy temprano. Ella hace una mueca y pone sus manos en las caderas. Él sonríe en silencio y le besa la frente. Deja el saco de arroz en el piso. Ella toma una taza y sigue cocinando. Él se sienta frente a la puerta y cierra los ojos. Escucha el crepitar de los carbones. Escucha como sus expertas manos manejan la cuchilla. Escucha el burbujear del agua. La escucha agregar sal, moler especias en el mortero. Casi puede ver la cara que pone al probar el caldo. Él sonríe. Todo ese ruido y reina el silencio. Él está recostado en una columna de madera mirando el paisaje. Ella está recostada en él. Él la abraza con su brazo izquierdo. No corre viento. Hace calor. La sombra de un árbol rompe las siluetas de las piedras redondas en el camino de entrada. Hay dos tazones casi limpios apilados a un costado. Una chicharra canta a lo lejos, pero no rompe el silencio, sino que lo enmarca. Ella sopor. Él paz. Sonríe. -Así que esto es ser feliz? Él rompe el silencio.

Pasos

Oigo sus pasos en mis sueños. Y en mis sueños sé que existe. Será un presagio de muerte? Pasos sobre mi tumba? Oigo sus pasos en mis sueños, pero jamás he visto su rostro. Sus zapatos negros resuenan en la lejanía, a meros centímetros de mi ser. Vuelo sobre el sonido de sus pasos y oigo como su voz no se escucha. Será un presagio de amor? Un amante que se acerca a mí cama? Oigo sus pasos en mis sueños, pero jamás le conocí. Siento el temblor de la tierra como golpes en mis huesos. El delicado toque de su andar hace vibrar todo mi ser. Será un presagio de soledad? Un ser querido que se aleja? Oigo sus pasos en mis sueños, y sobre mi sombra su andar.

Sabor a mar

Escucho las olas. Golpean serenas. El olor a sal me invade. Aún puedo sentir el sol de la tarde mientras se arropa entre ellas. Abro mis ojos y veo las olas del cielo, con su paleta de naranjas y púrpuras. Me levanto y me limpio la arena blanca de mi blanco pantalón, mi única prenda. Oigo una gaviota a lo lejos. Vuelan en círculo sobre algún botín. Aún me queda un intento más. Lo lograré. Camino lentamente, con la confianza que viene de la preparación. Esta vez estoy solo, no hay multitud que me aclame. Pero hoy voy a conseguirlo. Siento la tibieza de las olas golpearme y retroceder, golpearme y retroceder, golpearme y retroceder, en su repetitivo vaivén. La húmeda arena cede ante mis pies a medida que avanzo y me hace cosquillas en las plantas. Cierro mis ojos una vez más y me dejo arropar por ese sonido a olas y ese olor a mar y esa tibieza de sol de media tarde. Con el agua por la cintura los abro. Ya es hora. Comienzo a nadar. Me adentro rápidamente. Este es el punto exacto. Es ahora o nunca. Una batalla contra el reloj. Tomo aire y me zambullo con todo mi ser. Es una prueba de resistencia física. Tengo que demostrar la capacidad de mis pulmones. Pero más importante, tengo que demostrar _mi_ capacidad. Me adentro más y más. Pero la oscuridad me rodea. Toco el fondo. Mi tacto me guía a medida que siento las rugosidades familiares. Conozco estos corales mejor que el interior de mi choza. Frenético me muevo por el fondo y tanteo cada resquicio. Pero ya no queda mucho aire, ya el tiempo se agota. Ahí! Sí! Es una ostra! Reconozco las sinuosas paredes de su concha. Pero es enorme! La tomo con ambas manos y me impulso con fuerza hacia arriba. Apenas toco el aire, nocturno ya, mis pulmones que clamaban piedad se dejan saciar. Vuelvo a la costa, vencedor y cansado. El molusco de varios kilos me deja una sola mano para nadar. Es casi imposible que no tenga una perla digna. Hoy sí, finalmente pasaré mi prueba. Hoy sí finalmente soy un hombre. Hoy tendré una dote digna de mi amada. Aún estoy lejos de la costa. Mis brazos me fallan. Por momentos me hundo! No puede ser! Tan cerca! Tan cerca...! Pero tan lejos a la vez. No puedo soltar a la almeja, sino todo habrá sido en vano! Pero las fuerzas no me dan. Lo dejé todo bajo el agua. Y una última ola me arropa. Cedo finalmente. Jamás la volveré a ver. Y otro la hará su mujer...

viernes, 17 de julio de 2015

Profeta II

"Considere que hace unas horas la tierra estaba en otra posición, por el simple hecho de que gira torno a su eje. Si lo hicieramos volver en el tiempo solo unas horas, aparecería no solo fuera de este edificio, sino a varios kilometros, y puede que en el aire, o bajo tierra, dependiendo de hacia donde se ha movido la tierra. Sumele la traslación torno al sol, la inclinación del eje, la inclinación de la órbita, el desplazamiento del sol por la galaxia y de la galaxia por el espacio, y lograr que usted aparezca en el lugar correcto sobre la tierra es una tarea titánica Coronel.
"Pero tenemos la mejor computadora que nos queda (no se preocupe que es de las mejores de la tierra) a nuestra disposición, y los datos que usamos son lo más preciso que hemos recabado hasta la fecha. Con lo que ha avanzado la tecnología, se podría comparar lo que vamos a hacer con lo que hicieron los americanos en los sesenta, al poner la capsula del Apolo en la luna. Pero solo para estar seguros, porque uno nunca sabe donde hubo desplazamientos de tierra, o simplemente un árbol, lo haremos aparecer a unos cinco kilómetros de altura y le daremos un paracaídas. Esto tiene la ventaja de que le permitirá ver el terreno, avistar algún posible asentamiento humano, etcétera.
Hay un margen de error, de todas maneras debería tener más que tiempo suficiente para abrir su paracaídas de aparecer más abajo de lo esperado, pero por si las dudas le daremos una mascarilla, un tanque de oxígeno y un altímetro, por si aparece más arriba. Usted ya sabe todo lo que necesita sobre paracaidismo por su entrenamiento Coronel. ¿Cree que sea necesario empacar un paracaídas suplementario o con un riguroso exámen del primario se siente seguro?

Mientras caía lentamente el Coronel se alegraba que realmente no hubiera habido falla alguna. Si bien hubiera sido un desperdicio de carga que trajera un paracaídas secundario, también podría solo haberse desprendido de él al aterrizar. Si bien hubieran precisado más energía para enviar el paracaídas secundario junto con él, tampoco era que importara cuanto gastaran de energía en el futuro, si total estaban perdidos. Pero él sabía bien que inspeccionando apropiadamente un paracaídas la probabilidad de fallo es casi nula, como se hace con los de salto base, una disciplina que implica un muy corto tiempo desde que se salta hasta que se tiene que abrir el paracaídas, lo cual muchas veces no daría tiempo a un paracaídas secundario en caso de fallo. La posibilidad de que apareciera a quinientos metros de altura, justo sobre una montaña, porque apareció no solo más abajo, sino más a la "izquierda" fue lo que lo hizo prepararse con la mentalidad de salto base: la confianza lo es todo. Solo que en el salto base uno prepara el salto...

-Bueno, al menos no necesité la mascara de oxígeno- se dijo a si mismo mientras examinaba el entorno por un largavista.
Había aparecido a unos tres quilómetros de altúra. Considerablemente más abajo de lo que planearon, incluso fuera de los "quinientos metros de margen de error", pero tampoco nada preocupante dadas las dificultades de los calculas.
El Coronel no podía evitar sentirse levemente impresionado de la hazaña del Doctor.

Ahí había humo. Sí, podía ver incluso tres o cuatro casas creciendo como setas en la pradera que había entre el río, las colinas y el bosque. También parecían haber más casas donde el río desembocaba en el mar. No veía más casas, ni más plantaciones, pero un camino apenas visible se perdía en el bosque, río arriba, hacia la meseta (no era precisamente una montaña, como las moles que se divisaban en el horizonte, pero era descomunal junto a las colinas circundantes)
Ya estaba apuntando a las chosas de barro y pasto seco, rodeadas de plantíos y animales pastando. Ellos lo habían visto a su vez, y lo señalaban con la mano. Algunos, niños probablemente, corrían a su encuentro. Parecía una aldéa tan apasible...

Respiró hondo mientras se preparaba para aterrizar. Estaba nervioso. La primer impresión era importante, y esta misión era inapreciablemente importante: ¡El destino de la humanidad dependía de él! Pero ahora debía concentrarse en correr, desengancharse, y aplastar el paracahídas. Mientras lo aplanaba le calló una piedra cerca. Era entendible que tuvieran miedo, Obviamente iba a ser gente muy impresionable y supersticiosa. Tenía que jugar la carta de "el hombre mágico que calló del cielo" al menos hasta que ganara su confianza y se pudiera comunicar con ellos.
Se irguió y caminó hasta la comitiva lenta y calmadamente. No se decidía si asustarlos y ganar su respeto, o tratar de que NO tuvieran miedo. Se terminó decidiendo por tranquilizarlos, porque podían tomarlo tanto como un angel como por un demonio, así que mejor que supieran desde el comienzo que no representaba peligro algúno.
Levantó las manos a medida que se acercaba lentamente, esperando que comprendieran, y que ese no fuera un gesto de sumisión solo desde que la policía empezó a pedir que los detenidos mostraran que no tenían armas...

-Hola! Yo amigo!- Gritó el Coronel, con ese mismo nerviosismo que todos los turístas usan para hablar a alguien que no saben si les entiende, como si gritando tradujeran sus palabras. Pero el Coronel no había sido elegído al azar precisamente, así que se dió cuenta al instante que gritar como imbésil no tenía utilidad a la comunicación.
Bajó las manos y preguntó "Alguien entiende lo que digo?"

Frente a él habían unas quince personas, la mayoría niños de diversas edades. Tenían un aspecto "celta" por las ilustraciones que había visto en libros de texto. Un hombre con apariencia de autoridad, pelirrojo, de barba y cabello largo, con ropas sencillas y sucias, que portaba una extraña herramienta de mango largo (o tal vez fuera un arma aún más rara) le gritó algo ininteligible. Es más, probablemente no fuera una palabra, sino solo una especie de gruñido amenazador. El hecho de que le "apuntara" con su arma/herramienta lo inclinaba en esa dirección.
El Coronel bajó las manos lentamente y dejó de acercarse. Estaba a unos diez metros de ellos.
-Alguien me endiente? Does anybody understand me? Hat mir jemand verstehen?
-Jeman?
"Ok, tranquilo. Repitió la palabra en alemán para alguien. No hablo alemán suficientemente fluído como para comunicarme con un alemán, pero más que probablemente no hablen alemán. Tranquilo y deciles palabras en alemán a ver si cazan algo"
-Da! Ich. Freund.
-Hamen sine do freund?
"QUÉ??? Ok, ok, no entres en pánico! Repitió amigo, pero lo que sea que me dijo no es alemán! Solo repetí amigo una y otra vez"
-Ich-y se golpeó el pecho-Freund -y los señaló -Ich. Freund. Eh?
"Uno de los niños me sonrió. Eso es bueno, no?"

El hombre con apariencia de autoridad bajó su arma(herramienta?) pero no dejó de mirarlo con la misma sospecha. El Coronel entendía perfectamente. Después de todo eran tiempos crueles, no había nada que se acercara siquiera a lo que son las leyes actuales o la policía. Ellos no solo no tenían idea de quién era él ni qué quería, sino que se vería EXTREMADAMENTE raro a sus ojos. Con su barba afeitada, su ropa camuflada, y todos los cachibaches colgando. Eso sin mencionar que calló del cielo, no? El Coronel le regaló una sonrrisa para tranquilizarlo. Lentamente se sacó el casco y lo dejó en el suelo, y empezó a sacarse el arma, la mochila, el correaje, y demás objetos que lo hicieran ver extraño o amenazador. Un par de minutos después los niños, demostrando la inconciencia propia de la niñes, se acercaron a mirarlo de cerca. A lo que el hombre se aproximó también, pero para alejarlos denuevo. Al verlo acercarle el Coronel extendió sus manos, mostrando que estaban vacías, y sonrrió una vez más. El hombre miró a la que probablemente fuera su mujer, que se acercó y empezó a llevar a los niños. Estos amagaron a protestar, pero la mujer no se dejaba pisotear presisamente. Con la ayuda de las demás mujeres se llevaron al resto de los niños. Quedó el Coronel solo con el hombre de aspecto autoritario y cuatro más, presumiblemente hijos o tal vez hermanos menores.

Cinco contra uno y no había niños o mujeres cerca. Eso les debería dar la confianza suficiente para que el Coronel se pudiera explicar.
"Bueno, es ahora o nunca" Empezó denuevo a intentar comunicarse. Pero los hombres solo se miraban entre ellos. Intentó con palabras como ayudar, comida, amigo. No quería entrar en detalles, al menos no por ahora. Solo quería dejar asentado que no era una amenaza, pero sin decír la palabra amenaza o nada que despertara intenciones de acuchillarlo. Los hombres empezaron a hablar entre ellos, y el Coronel agarró palabras sueltas que identificó con lenguas nordicas como el noruego, lenguas germánicas como el alemán, e incluso un poco de frances o ruso. En definitiva no terminó de entender, pero estaba casi seguro que era protogermánico. La raíz de las lenguas de los vikingos y celtas. Los descendientes de estos hombres poblarían eventualmente lo que hoy es Europa occidental, desde Noruega hasta España. O mejor dicho, lo que hubiera sido.

En ese momento, mientras los hombres aún deliveraban, el Coronel sintió una punzada en el estómago. Habiendo pasado la emoción de la caída y el encuentro, habiendo pasado el alboroto desde que tuviera la reunión con sus superiores apenas el día anterior... No, miles de años en el futuro. Esas personas no existían más, y no existirían nunca. Se sacrificaron para salvar a la humanidad.
El Coronel estaba arrodillado mirando el piso cuando una mano se posó en su hombro. Levantó la vista y vió al hombre de apariencia autoritaria que le sonrreía a través de la barba. Se golpeó el pecho y dijo "Olaf. Frend" El Coronel sonrrió. Ahora entendía. Seguramente las pronunciaciones variaron con los mileños, pero más o menos le entendieron. En realidad lo que ellos entendieron era que el Coronel era el que necesitaba ayuda y comida. Así que lo llevaron a la chosa más grande y la mujer de Olaf le dió un tazón de madera con sopa. El Coronel sonrrió ampliamente. Se hizo entender lo suficiente, y se mostraban hospitalarios! Eran grandes noticias! Llevaba todas sus cosas sueltas en la mano. Las dejó junto a la pared y se dispuso a comer mientras pensaba.
"Bien, bien! Podemos comunicarnos aproximadamente! Esto es genial! Muy bien, ahora voy a tener que aprender lo básico de su idioma para poderme comunicar. Por lo que escuché ya se una buena cantidad de palabras por mis conocimientos de las lenguas que deríban de la suya, pero voy a tener que aprender cuales de cual lengua, y las pronunciaciones correctas."

Los hombres lo dejaron y se fueron. Probablemente iban a terminar lo que fuera que habían dejado a medio hacer antes de que él callera del cielo. Quedó solo con las mujeres que lo miraban nerviosamente. Bueno, las más jovenes. La mujer de Olaf le sonrreía amablemente, y una mujer con apariencia de 70, pero que el Coronel asumía de no más de 45, lo miraba con extremo recelo. Un niña de unos cinco años se acercó sonrriendo con lo que parecía una especie de muñeca de trapo. Era muy bonita y el Coronel se asombró del trabajo artesanal de la muñeca. Gon gestos se hizo entender, y la niña le dijo "Puppe!" y se la cedió. Era una bonita muñeca de tela, con ojos de hueso pintados de azul y pelo rubio y trensado. De hecho todos los que había visto eran o rubios o pelirrojos. Definitivamente el Coronel resaltaría con su pelo negro, por más que tuviera ojos azules. "Pensaran que soy mujer porque no tengo barba?" se dijo. Y se acordó que probablemente no se iba a volver a afeitar en su vida. También se acordó de que no iba a volver a usar shampoo o papél higienico, pero bueno, después de todo había tenído entrenamiento militar y hasta había ido al espacio. Estaba preparado para la incomodidad.

El Coronal llegó a media mañana, en lo que parecía ser verano. Pasó el resto de la mañana sacando las palabras que necesitaba para comunicarse de las madre e hijas mientras estas hacían sus tareas. Los niños aparentemente se fueron con los padres. El Coronel se puso a ayudar a medida que veía qué era lo que hacían, como hacer pan o lavar ropa. Para cuando se pusieron a cocinar el almuerzo el Coronel ya podía hablar rudimentarias frases con ellas. Pero todabía no terminaba de captar la gramática. Las mujeres seguían hablandole en palabras sueltas, como "cuchillo" u "olla" cuando él las señalaba, pero no le enseñaban como conjugar verbos, o artículos. Lo que captaba era cuando ellas se hablaban entre ellas, así que lo primero que aprendió fue "Konten?" que quería "me pasas eso?" aparentemente, seguido por el objeto deseado. Asombrosamente las mujeres no eran muy habladoras, pero rápidamente el Coronel se dió cuenta de que el idioma que usaban era increhiblemente rudimentario. Por ejemplo no tenían tiempos sino que todo era presente. Eso iba a ser un problema cuando finalmente se decidiera a eplicar que venía del futuro. Así que se decidió que les iba a enseñar esperando. Por si no lo saben, el esperanto es una lengua artificial. Tiene la enorme ventaja de ser extremadamente simple, sin complicaciones gramaticales. Se puede aprender a hablarlo en un par de semanas. Pero tiene presente, pasado y futuro, por lo que iba a tener que enseñarles esos conceptos de alguna manera. Lo bueno es que a medida que fuera enseñandoles cosas, podía enseñarles las palabras asociadas a esas cosas. Por ejemplo la palabra "papa" no estaba en su idioma porque nunca habían visto una papa, así que cuando les mostrara la primer papa solo les tenía que decír el nombre.

Más o menos cuando la comida estuvo lista llegaron los hombres. El Coronel se dedicó a intentar hablar con ellos lo que había aprendido de las mujeres. Olaf le sonrrió. Era obvio que lo había asombrado ligeramente. Pero el Coronel estaba decepcionado con lo poco que hablaban entre ellos. Era evidente que el idioma para ellos era la manera en que pedían que les alcanzaran algo y no mucho más. Pero tenían que tener una cultura, canciones, religión, cuentos, no?
El Coronel empezó a escupir esas palabras en todas las traducciones que conocía, a ver si alguien entendía lo que decía. El silencio se hizo en la mesa. La mujer mayor se paró y lo miró fijo... Y empezó a hacer un cuento. El Coronel no entendió todo, pero entendió lo suficiente. Y lo más importante, aprendió. El cuento era sobre un hombre enorme que luchaba con alguna clase de enemigo monstruoso, y de la lucha se creaba algo que no entendió, puede que el mundo mismo. Los demás guardaron silencio y pararon de comer hasta que ella terminó. Cuando la mujer terminó solo se sentó y los demás siguieron comiento. Sin ceremonia alguna, sin un aplauso, sin persignarse ni nada. Solo terminó tan abrupto como empezó.

Terminaron de comer. Las mujeres juntaron la mesa y después todos los adultos se acostaron a domir y los niños salieron a jugar. El Coronel obviamente se fué con los niños. Estos le enseñaban todo lo que sabían con extremo orgullo, lo cual era invaluable para él. Pero decidió que era hora que él les empezara a enseñar a ellos. Así que les empezó a enseñar como decir árbol, casa, suelo, planta, cielo, agua, etc. Los niños estaban encantados. Era algo nuevo e interesante. Ellos le enseñaban al Coronel como le decían a las cosas, y el Coronel les enseñaba como se decían en esperanto.
Antes de darse cuenta estaban sentados a la sombra de un árbol y el Coronel les enseñaba cosas más complejas y conceptos abstractos. Los niños lo miraban con reverencia y escuchaban cada palabra que decía. Era su oportunidad. Fue a buscar sus cosas para enseñarles algo. Y se cruzó a la mujer mayor que había estado cuidando que era lo que había con los niños. La saludó y la invitó a venir. A esta altura se podía hacer entender.

El Coronel se arrepintió más tarde de haberles mostrado la computadora. Los niños miraron completamente asombrados. Probablemente cualquier cosa con colores que no fueran verde o marrón los hubiera asombrado, porque eran los únicos colores que parecían verse hasta donde alcanzaba el horizonte, con la excepción del azul del cielo, obvio. Pero a la mujer mayor no le cayó tan bien el cachivache... El Coronel debió preveér que ella se asustara. Debió preveér que iba a pensar que era un enviado del demonio o su equivalente en su cultura, y que iba a intentar destruír la computadora.
Afortunadamente era una mujer mayor. Pero había dado un enorme salto atrás en términos de confianza. Así que juntó todas sus cosas y se fué de la aldéa mientras la mujer le gritaba, despertando a todo el mundo. Decidió que era más importante proteger las cosas, las cuales no iba a poder reemplazar. Especialmente la electrónica. Ya recuperaría la confianza, o en su defecto encontraría otra aldéa.

martes, 14 de abril de 2015

Profeta

-Probablemente se pregunte porqué lo hemos convocado Coronel.
-No es mi trabajo cuestionar, General.
-Pero siente curiosidad de todas maneras, ¿o me equivoco?
-No se equivoca, señor.
Sentados frente al coronel estaban un hombre con uniforme de general, y otros dos de traje, uno más informal y el otro de corbata.
-Permitame presentarle al señor Ministro, y al señor Doctor. Señores, el Coronel es lo mejor que tenemos.
-Y por lo que dice su archivo personal, lo mejor que hay en este hemisferio- contestó el Doctor, vestido con una camisa deportiva a cuadros, con una carpeta abierta en frente suyo, sobre la mesa oval de la sala de reuniones.
El Coronel vestía su propio uniforme de base, sin las insignia ni galardones. Estaba sumido en un expectante silencio, tanto así que si uno se esforzaba un poco podía ver un signo de interrogación flotando sobre su cabeza...
-Bueno, tenemos una misión para usted. Solo usted puede hacerla, pero es completamente voluntaria- le aseguró el General.
-Díganme en qué consiste y les diré si la acepto o no- contesto el Coronel, pacientemente.
El señor Ministro habló por primera vez:
-Necesitamos que vuelva en el tiempo y cambie la historia de la humanidad.
El Coronel se lo quedó mirando fijo, tratando de asimilar lo que acababa de escuchar. Hasta ese momento estaba seguro de que lo iban a enviar en alguna misión suicida contra los invasores extraterrestres, algún desesperado último recurso antes de ser definitivamente convertidos en una colonia más del imperio galáctico. Ya no encontraba esperanzas en ningún lado, pero que lo llamaran a esa reunión se las había devuelto. Y ahora esto.
-¿Me hablan en serio? ¿Tenemos ese nivel de tecnología?
-Desde hace cierto tiempo ya- contestó el General- Pero las implicaciones morales nos han detenido de hacer siquiera un experimento para ver si funciona como es debido.
-A mayor "distancia" que unos minutos, por lo menos- lo corrigió el Doctor.
-El plan es simple Coronel. Usted viaja a unos cinco o seis mil años al pasado, y les da a nuestros queridos antepasados el nivel de tecnología que tenemos hoy en día, así pueden seguir avanzando para que cuando los invasores lleguen tengamos alguna chance de vencerlos.
-Pero General...
El Coronel se detuvo a media frase. La sola idea de que realmente se estaba hablando de enviarlo al pasado aún no terminaba de entrar entre oreja y oreja.
-Mire Coronel, se exactamente como se siente, porque ni yo ni el General sabíamos de esta tecnología hasta hace unas horas. Pero el Doctor aquí presente tuvo la amabilidad de ponerse en contacto con nosotros porque cree que así podemos derrotar a los extraterrestres y salvarnos.
-Permítame aclarar un par de puntos, señor- lo interrumpió el Doctor- Primero que nada, nosotros ya estamos perdidos. El Coronel lo que estaría haciendo (en teoría) es una de dos cosas: O creando un universo alterno en el que un hombre apareció de la nada en el cinco mil antes de cristo, o modificando nuestro pasado de manera que nosotros nunca existimos.
-O sea que o no salvo a nadie, o mato a todos en la faz de la tierra.
-Hablando mal y pronto, sí, pero permítame explicarle el dilema moral del viaje en el tiempo. El mismo dilema que hizo que nuestro proyecto se congelara hace años, y que nos detuvo de hacer más pruebas. El mismo dilema que hizo que varios de los involucrados en el invento se suicidaran al darse cuenta de las implicaciones...

"Resulta que si yo viajo cinco minutos al pasado, solo van a haber dos Doctores en este mundo durante cinco minutos, hasta que mi otro Yo viaje en el tiempo y listo. No es algo que vaya a afectar el futuro de la humanidad, ¿no? Bueno, pero digamos que hago algo más "clásico", de esas cosas que figuran en la cultura pop cuando se habla del viaje en el tiempo. Digamos que viajo al 1930 y mato a Adolf Hitler. Y digamos que el impacto es que no se da la segunda guerra mundial, ni el holocausto judio, ni el baby boom de los americanos, ni la guerra fría, ni el muro de berlín, ni corea del norte y corea del sur, ni las bombas atómicas, ni los cohetes, y cambio la faz de la tierra completamente. Al principio nadie se enteraría, excepto los más cercanos al finado, pero a medida que pase el tiempo todos se verían afectadas a una escala cada vez mayor.
Empezando por el circulo de amigos de Hitler, tal vez una mujer que el presentó con un hombre nunca se conocen, nunca tienen hijos juntos; años después, con todos los que se hubieran conocido en el las reuniones del partido nacional socialista ocurre lo mismo; ya fuera de Alemania, la segunda guerra mundial cambió el mapa demográfico del planeta entero, y todos esos hijos de inmigrantes no existirían. Pero ni siquiera hay que ir tan lejos como que dos personas no se conozcan, con el solo hecho de que tus propios padres tuvieran sexo un día más tarde de lo que lo hicieron cuando te concibieron, el espermatozoide que fecundó el ovulo del que naciste hubiera sido otro, y tu no estarías aquí, sino que otra persona hubiera nacido en tu lugar; tal vez incluso se perdía la ventana de la ovulación y tu "otro yo" nacía tres meses más tarde, de otro ovulo distinto, con genes diametralmente opuestos a los tuyos.
A medida que avanza el tiempo, los cambios se ramifican más y más: como tal persona no nació, no hizo tal cosa, que hace que tal otra persona no nazca cinco años más tarde. Antes de llegar a los 60, calculamos que un 95% de los niños nacidos tras la segunda guerra mundial no hubieran existido. Y al llegar a hoy en día, la población de la tierra sería diferente casi en su totalidad. Y los que ya estaban tendrían vidas muy diferentes casi en su totalidad.
El Coronel guardó silencio mientras el Doctor hablaba. Las caras del general y el señor ministro se ensombrecían cada vez más y más a medida que el relato se prolongaba. Ya habían escuchado esto, y no hacía mucho.
-Bueno, ahora imagine que nadie viajara en el tiempo, sino que simplemente Hitler hubiera muerto en la primera guerra mundial cuando lucho como soldado; o cuando casi se ahoga de niño; o en alguno de los 42 atentados que hubo contra su vida; o que fuese aceptado en la academia de arte y dedicara su vida a pintar y tener sexo bohemio con jovencítas. En este preciso instante se puede estar evitando o gestando la tercera guerra mundial y no lo sabríamos. Y cada acción que hace cada ser humano en su vida, puede llegar a cambiar la faz de la tierra, afectando en mayor o menor medida, la vida de todos y cada uno de los seres humanos de un futuro más o menos cercano.
Entonces, si haciendo cualquier acción, siempre, sin necesidad de viajar en el tiempo, estoy "matando", o por lo menos evitando su nacimiento a miles de millones de personas del futuro, por más que también esté asegurando el nacimiento de otras tantas, me parece que es moralmente aceptable que usted viaje al pasado para modificar la historia de la tierra de la manera que estamos hablando.

Este último argumento no parecía ser suficiente para paliar lo antes dicho, pero desesperados por evitar caer en el nihilismo, se aferraron a él tanto el Doctor, como el General, el señor Ministro y finalmente el Coronel. El primero tras mucho tiempo pensando, los otros para evitar eso mismo...
-En fin- dijo el General- no es una misión suicida en el sentido tradicional, pero no volvería a ver a nadie que usted conozca, ninguno de sus seres queridos.
-No hay una manera de traerlo devuelta- aclaró el Doctor.
-Y aún si usted tuviera una manera de volver a nuestro tiempo, ellos no existirían- agregó el señor Ministro- Queremos que entienda los... riesgos, por más que usted sea el único capaz de llevar a cabo esta misión. No podemos a obligar a nadie a llevar en su conciencia tal acto si no cree que sea lo correcto.
Al cabo de un par de minutos de reflexión el Coronel dijo:
-Hace tiempo que estoy dispuesto a dar mi vida por mi país. No me parece que me estén presentando un destino peor que la muerte, y es por la mejor causa que se me ocurre. Y en cuando al destino de todas las personas que hay en la tierra hoy, usted Doctor dijo algo de que la tercera guerra mundial se podría estar gestando en este preciso momento, pero como están las cosas a la fecha, no va a haber tercer guerra mundial, ni va a haber una humanidad dispuesta a dar guerra a nadie de acá a un mes.
-Menos tiempo incluso Coronel. Por lo que estimamos, de ahora a una semana.
-Bueno, entonces no hay nada más que discutir. El tiempo apremia. ¿Cuál es el plan?

El plan era sencillo. El Coronel viajaría en el tiempo a la edad de bronce e introduciría tecnología mucho más avanzada que la que se disponía en la época. Grandes aportes como el hierro, pero incluso aportar cosas tan elementales como hervir el agua antes de tomarla, o que la tierra gira en torno al sol y no al revés, harían hacer avanzar miles de años el progreso humano.
El problema real iba a ser como llevarlo a cabo. No existían autos, aviones, mapas, teléfonos, televisión, gobiernos centralizados, ni siquiera existían el ingles o el español. ¿Cómo iba el Coronel a comunicarse con toda la humanidad, o al menos con alguien?
¿Y si solo viajaba unos cientos de años e introducía tecnología más avanzada? No había tiempo de enseñarle al Coronel como funcionaba un espectrómetro de masa, tenía que ser en la antigüedad porque era donde la mayor cantidad de tecnología elemental que una sola persona podía comprender, cambiaría toda una civilización, que podría luego avanzar a pasos agigantados.
Ya cuando existiera una población con tecnología de la edad media, por lo menos, el siguiente paso sería mucho más difícil: crear una cultura de avance, progreso, pensamiento científico, investigación, descubrimiento, exploración. De manera que el avance prosiguiera durante los siguientes milenios.
Hay un mito de que el avance tecnológico se estancó a tal escala en la edad media que, si no hubiera existido, hoy ya estaríamos colonizando otros planetas habitables. Esto es completamente falso de pies a cabeza. Es una idea romántica y antireligiosa, pero sobre todo es europeocentrista. Porque la edad media como la conocemos solo ocurrió en Europa. Ese "estancamiento" solo pasó en Europa. Así que si esa teoría es cierta, entonces en Japón deberían haber estado usando computadoras en el 1900, o Europa llevaba una ventaja desproporcionada frente al resto del globo.
Hubo una perdida de los conocimientos de los griegos y los romanos, sí, durante el caos tras la caída del imperio de estos últimos, pero cuando se calmaron las aguas hubo la llamada revolución del siglo XII, cuyos avances lamentablemente se perdieron en la peste negra y la propaganda del "oscurantismo"

El coronel estaba sentado en una silla plegable. Llevaba su uniforme de combate, botas, hasta el casco táctico. Tenía su mochila con herramientas, raciones, una laptop, una pequeña plancha de paneles solares, y un disco duro externo con planos, matrices, videos explicativos, libros de texto, manuales, formulas, técnicas, traductores electrónicos y diccionarios de lenguas antiguas, un saco con semillas de ciertas plantas seleccionadas, como el trigo moderno, muy superiores a las versiones salvajes de la época, y otras como el algodón, que no existían naturalmente en Europa, incluso un rifle de aire comprimido, un paquete de chumbos de cerámica y un molde para fabricar más.
Esto último era más bien por si necesitaba cazar su propia comida al quedarse sin raciones, pero siempre podría verse en la necesidad de tener que defenderse de un hombre con una espada de dos metros...
La silla plegable estaba en el centro de una habitación esférica, con solo una puerta curva rompiendo la monotonía, cuya pequeña ventana circular permitía ver al exterior, o que se viera el interior desde la sala de control. No había ni siquiera una luz, aparte de la que entraba de ahí. El Coronel respiraba profundamente con los ojos cerrados, como preparándose mentalmente para dar un salto en paracaídas, y recordaba las palabras del señor Ministro el día anterior mientras repasaban el plan de acción una vez más.
-Señor Ministro, ¿por qué en la reunión me dijeron que solo yo podía llevar a cabo esta misión? No está el Doctor más familiarizado con este conocimiento?
-Sí, pero la misión no es ir a un salón de clase Coronel, sino a una Europa virgen y salvaje. La misión también es sobrevivir hasta poder transmitir todo ese conocimiento.
-De todas maneras, ¿no hay acaso cientos de soldados que podrían llevar a cabo esta misma misión?
-Sí, y no. Hay cientos de oficiales que podrían llevar a cabo la parte de mantenerse con vida, pero no creo que haya alguien tan calificado como usted para hacer las dos cosas. Usted es un cosmonauta después de todo, es la elite de la elite y es tanto científico como soldado.
-Con todo respeto señor Ministro, pero que sea el más idóneo no es lo mismo a que sea el único capacitado.
El ministro inspiró hondo, como si temiera ese momento, pero tuviera la certeza de que iba a llegar.
-Usted, Coronel, es el perfecto ejemplo de lo que queremos lograr. Usted ES como DEBERÍA SER el resto de la humanidad. Usted no solo es inteligente, no solo es físicamente apto, sino que es moralmente un modelo a seguir. Usted está en el cruce entre los emprendedores y despiadados lideres industriales, los incansables atletas, los brillantes ingenieros de la NASA y los altruistas doctores voluntarios. Es la única persona que tenemos capaz de sobrevivir, hacer contacto con las poblaciones autóctonas, transmitir el conocimiento, moldear la sociedad y ni teñir todo con su visión personal, ni ser corrompido por el poder que sin duda va a gozar. Piense que cuando llegue a una aldea y les enseñe a hacer en un día el trabajo de un mes, lo van a ver como a un dios, y el poder personal que eso implica. Piense que lo que usted implante va a verse desfigurado por cinco mil años de historia antes de que lleguen los invasores. No tenemos a nadie más. Yo mismo se que no sería capaz de hacerlo. Pero me siento orgulloso al menos de no haber hecho nada por salvar mi pellejo en lugar de hacer que esta misión llegue a buen término. Así que no nos defraude Coronel.

-¿Coronel?
-¡Sí!
-¿Está listo?
-¡Tanto como voy a estarlo!
-Buena suerte.


viernes, 27 de febrero de 2015

The martian way

Por un lado tenemos que prácticamente todos los grandes avances de la ciencia fueron un descubrimiento casual, o derivaron de un descubrimiento casual. Por otro lado tenemos el hecho de que se hubiera logrado lo mismo, o algo similar, dado el tiempo suficiente. Prueba de ello está en la cantidad ingente de descubrimientos e invenciones que se dieron en simultaneo pero solo uno de los implicados se lleva la gloria.
¿De qué estoy hablando? De la cantidad de personas que somos.
El avance científico (y de la humanidad en sí) no necesita únicamente de mentes brillantes guiándolo, sino de un tiempo prudencial para que se gesten ideas, para que se trabaje en proyectos, y para que se den circunstancias propensas a hallazgos. Ahora, si consideramos que esto implica a pocas personas en un periodo considerable de tiempo, se pueden ajustar las variables para que sean muchas personas en un periodo corto de tiempo...
Tenemos siete mil millones de personas aproximadamente rondado la faz de este planeta en este mismo momento. Una buena porción son menores, ceníles, imbéciles, etc, pero igual estimo que al menos la mitad tiene una mente equipada para realizar un descubrimiento, sobre todo si consideramos que la persona promedio de hoy es tan inteligente como una persona inteligente de hace dos mil años, o por lo menos igual de culta que alguien de hace mil.
Ahora, consideremos el tiempo: un Aristóteles, o un Lenoardo Da Vinci tendría 24/7 libres para pensar, porque a eso se dedicaban, porque tenían esclavos que se encargaban de las tareas mundanas, o un mecénas que los mantenía (respectivamente) Pero una persona, por muy brillante que sea, tiene un tercio de su vida perdido en dormir,..
Digamos que vivís hasta los 70 y mantenes una mente avispada hasta el final. Desde los 0 hasta digamos los 20 está desperdiciado de todas maneras. De los 50 años que quedan, 17 son pura y exclusivamente dormir. De los 33 restantes, hay que descontar el tiempo que se dedica a comer, ir al baño, ducharse o equivalentes, socializar, desplazarse del punto A al B por x motivo, festejar cumpleaños, aniversarios, celebrar por un invento terminado, o un experimento que funciona como era esperado, etc.
Voy a ser generoso y dejar 20 años productivos... en una vida brillante, enteramente dedicada al descubrimiento, y de una extensión total de 70 años, que es bastante hoy en día inclusive. Por lo que es más que entendible que los avances fueran más bien generacionales, y más bien hijos de la casualidad.
Ahora, si todo humano apto (de los mencionados más arriba) dedicara una hora semanal, tenemos 182.000.000.000 horas al año... No importa en qué, son 20.776.255 años. ALGO saldría, sí o sí. (Para ponerlo en perspectiva, no olvidemos que las piramides de Guiza se construyeron hace 4600 años, y los mamúts se extinguieron hace unos 3700 años)
Así que ahí tenemos el ingente poder acumulado del simple hecho de que somos MUCHOS humanos. Por eso es que el avance científico es cada vez más y más rápido: porque cada vez somos más y estamos más y mejor preparados en general.
Por el otro lado del visor tenemos el hecho de que a una persona nacida en el renacentísmo, no le hubiera afectado haber tenido la tecnología de la antigua Grecia, si directamente no hubiera sabido que había otra cosa, como a mí no me hubiera afectado tener solo la tecnología del renacimiento disponible hoy, si ni siquiera supiese que hay otra.
Sí, los avances en la medicina aseguran que no muera tal o cual mente brillante y etc, pero mi punto es que la tecnología siempre va a ser más y más avanzada. Así que si me lamento de no haber nacido en el año 2500, porque no en el 3000, porqué no en el 300.000, porqué no unos 1.200.000.000 años en el futuro.
Para mí el avance científico hubiera sido más lento, pero la espera hubiera sido infinitamente más soportable, si solo las personas inteligente, solo las más capaces, hubieras procreado.
Al cuerno el poder de las masas. Lo que se va a generar en Marte es una selección: Tienen que ser personas físicamente fuertes para soportar los embates del viaje espacial; tienen que ser personas sanas, simplemente para ahorrar recursos; tienen que ser forzosamente personas inteligentes, porque solo se mandan científicos, investigadores, y personas con conocimiento y educación; tienen que ser personas mentalmente aptas, extrovertidas y agradables, por el simple hecho de que van a pasar los unos con los otros encerrados, dependiendo la vida de cada uno en todos los demás; y tienen que ser personas valientes, arrojadas, emprendedoras y aventureras, porque sino no les da el cuero de irse a Marte en primer lugar.
Así que la colonia marciana es esa utopía supremacista con la que vengo soñando hace años... Y capaz que no generan tantos avances como se van a dar en la tierra, por el simple hecho de que van a ser muchos menos, pero a quién le importa tener que cortar la cebolla con una cuchilla, en lugar de un aparato automático con protección antillanto, si vivís en una sociedad perfecta?

domingo, 16 de noviembre de 2014

Zeitgeist

Hace tres años ya que escribí esto. He pulido algunas ideas, he visto otras, pero sigo más o menos estancado en el mismo lugar. El proyecto Zeitgeist se separó del proyecto Venus por exactamente la misma razón que no me convencía a mí: por pedir dinero. Ahora me encantaría poder contactar al movimiento Zeitgeist para corregirles un par de puntos.

Primero explicaré de qué se trata. La humanidad está estancada en un sistema que no funciona. O sea, funcionar funciona, pero es como decir que una monarquía absolutista o que el comunismo funcionan. Sí, técnicamente funcionan, y la idea no es el problema, pero que es una mierda es una mierda. El sistema que usamos ahora, por más que sea el mejor que hayamos usado, no deja de tener sus defectos mortales.

¿Qué es "el sistema"? El sistema capitalista y las repúblicas presidencialistas básicamente.
¿Qué tiene de malo el capitalismo? Que en la teoría premia al que más trabaja con más riqueza, aumentando el bienestar común, mientras que en la práctica pone a la graaan mayoría de la población a realizar tareas inútiles y desperdiciar su tiempo, cuando podrían estar trabajando para el bien común.
¿Qué tiene de malo la democracia? Que en la teoría el pueblo tiene el poder, mientras que en la práctica el ignorante pueblo elige a un líder que lo represente a través de un concurso de popularidad, dicho líder siendo quién tiene el poder, y aún por encima suyo estando el poder del mercado. Porque no hay presidente que tenga control sobre la bolsa de valores, no hay nación que quede impune ante una crisis financiera.

¿Qué propone el movimiento Zeitgeist? Crear una economía de recursos, que es básicamente mecanizar la producción de bienes necesarios para la población, haciendo obsoleta la idea de comprar y vender o de trabajar. Teniendo todas las necesidades cubiertas, la humanidad se puede dedicar a disfrutar de su tiempo libre, viajar, explorar, experimentar, descubrir, investigar, inventar, mejorar como un todo.

¿Qué fallas tiene el movimiento Zeitgeist? Que, al igual que el comunismo, está precioso en la teoría, pero en la práctica sería desastroso. SIEMPRE va a haber pugnas por poder, porque el dinero no es el único motivador de la humanidad, sino el poder. El dinero no es sino una unidad de medida de poder, y como tal es una manera sencilla de conseguir "poder condensado" pero en definitiva lo que un ser humano ansía es poder. O sea, no importa cuantos bienes le des a la población en general, siempre va a haber el que quiera más, simplemente para tener más que el vecino de al lado y sentirse superior.

Antes de poder implementar cualquier sistema utópico hay que arreglar las mentes humanas que causan los problemas en primer lugar. No son los sistemas, son las personas en dichos sistemas. Y en vista que no se puede arreglar a todos los humanos de un tirón, habrá que, paulatinamente, ir arreglando a la población a medida que se implemente un sistema funcional.

Habrá que transicionar pasando por un gobierno intervencionista que se asegure que no haya pobreza, como está pasando en Uruguay, como les salió bastaaante bien en escandinavia, Alemania, etc. Una vez que la población tiene las necesidades básicas cubiertas, debería disminuir el robo, no? Pues no es tan así. Lo primero que hay que hacer es asegurar las necesidades básicas de la población en general, sí, luego hay que reformar las mentes del populacho. EDUCAR señoras y señores. El sistema educativo uruguayo es una desgracia. No se como son los de los otros países y no me interesa. Este tiene que ser mejor y no hay vuelta que darle, porque la educación es la base de la sociedad.

Luego hay que sacar a los niños de los hogares conflictivos para asegurarse que no crezcan en un ambiente que los vuelva delincuentes. Para mí habría que dar licencias de paternidad. Uno demuestra que puede ser buen padre, puede tener un hijo, uno demuestra lo contrario, se le revoca la custodia, uno demuestra que ha cambiado, se le renueva la licencia.

Pero, y esto es algo en exceso importante, después de haber eliminado el sistema capitalista, después de que el gobierno se haya hecho cargo de que la población en general tenga sus necesidades básicas, y no tan básicas cubiertas, una vez se haya eliminado la necesidad de trabajar, porque simplemente se producen los bienes necesarios y se adquieren, una vez se haya comenzado la reforma social que eliminaría el crimen, hay que eliminar el gobierno.

Se supone que si no hay dinero, si nadie puede tener más, si no hay un sueldo o una ganancia en el trabajo de administrador, solo se encargará de administrar el que le interese mejorar la sociedad en su conjunto. Pero estamos olvidando lo que pasó en la URSS. Lean 1984 por una explicación de como la gente quiere poder por el poder mismo. El sadismo innato del humano.

Los dos problemas a los que se enfrenta la sociedad son los imbéciles de la mayoría y los ególatras que buscan el poder. Así que eliminado el dinero, se usará el sexo como moneda de cambio, o se volverá a alguien adicto a una droga involuntariamente, siendo el que la produce el dueño tácito del adicto, o se usará el sexo para pagar por drogas recreativas. Vaya uno a saber. Además está el hecho de que somos todos diferentes, queremos cosas diferentes, y tu utopía es un infierno para mí.

Un compañero de trabajo quiere hacer edificios de quilómetros de ancho y alto para que la gente viva en ciudades enteras bajo techo, eliminando el transporte, etc. A mi hermana eso le parecería una pesadilla. A mí ya me molesta la idea de vivir en un edificio de 10 pisos, ni te digo en uno de mil. Sí, muy linda la vista, pero a mí dejame con una casa que tenga patio, así puedo tener un perro y una huerta man... Además si tenes un edificio de un quilómetro de circunsferencia, vas a tener MUCHOS apartamentos sin ventanas...

Volviendo al problema del gobierno, para mí solo hay una solución real: un sistema emergente.
Esto es un sistema en que cada parte sigue un conjunto de reglas sencillas, pero que al funcionar como un todo crean un orden general, capaz que afrontar los más complejos problemas. Así que lo que hay que hacer es crear un juego de reglas generales, como las tres leyes de la robótica, que rijan a todos los miembros de la sociedad, haciendo innecesario un consenso, un gobierno, ordenes.